Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Bosques colombianos: retos y oportunidades

Colombia es considerado el país de mayor diversidad biológica por unidad de superficie en el mundo, y un centro de distribución de biodiversidad.

Aun cuando tenemos un número menor de especies de fauna y flora que Brasil, somos una potencia mundial en este aspecto. Al mismo tiempo, tenemos récords negativos en términos de destrucción de entornos naturales y desaparición de especies, tanto animales como vegetales. Somos un país rico y frágil.

Los datos recientes de IDEAM son preocupantes porque señalan que la deforestación promedio en los últimos años es de 336.000 hectáreas anuales. Si pensamos que esto está pasando en uno de los bosques más ricos y valiosos del mundo, la cosa es grave. Los motivos de la deforestación, según el estudio que el Gobierno presentó al Fondo para la Disminución de Emisiones de Carbono por Deforestación y Degradación de Bosques (FCPF por su sigla en inglés), son la expansión de la frontera agropecuaria, los cultivos ilícitos, el desplazamiento forzoso y la reubicación de los desplazados, el desarrollo de infraestructura, la minería, la extracción de maderas y los incendios forestales. Para recibir recursos del FCPF, Colombia debe demostrar que está disminuyendo su tasa de deforestación y que maneja de mejor manera los factores que llevan a la destrucción y degradación de bosques. El FCPF tiene como propósito compensar a los países que generan servicios ambientales asociados a conservar y fijar carbón en sus ecosistemas naturales, incluidas las áreas bajo conservación, los bosques intervenidos y los paisajes rurales.

El Gobierno de Colombia ha manifestado que frente al Cambio Climático definirá cuatro estrategias: 1) La Estrategia Nacional de Desarrollo bajo en Carbono, que lidera el DNP y que busca mitigar las emisiones de gases efecto invernadero asociadas al crecimiento económico; 2) La Estrategia Nacional de reducción de emisiones por deforestación y degradación de bosques (REDD+) atendiendo las necesidades de las comunidades que habitan esos bosques; 3) El Plan Nacional de Adaptación al cambio climático y, 4) Estrategia Nacional de atención de desastres. Estas estrategias se referencian en el Plan Nacional de Desarrollo y en el CONPES de Cambio Climático. Para que estas propuestas se conviertan en realidad, el país requiere una restructuración institucional que lidere el proceso, pues implica redireccionar el proceso de desarrollo y ajustar los planes de desarrollo de los diversos sectores productivos a las estrategias nacionales arriba mencionadas.

La estrategia REDD+, según el documento presentado por Colombia al FCPF, es una prioridad nacional y su definición convoca a DNP, a los ministerios de Medio Ambiente y Agricultura, al sector privado, ONG ambientales, indígenas, afro-colombianas y campesinos. Respecto a la participación de estos tres últimos grupos, el documento presentado al FCPF incluye una propuesta que busca asegurar su representatividad y define mecanismos de consulta periódica con las regiones. Dado que más del 70% de los bosques del país están en áreas de resguardos indígenas o tierras de comunidades negras, es claro que el papel de estos grupos para definir e implementar REDD+ es definitivo. El Gobierno Nacional esta próximo a dar inicio con recursos del FCPF la definición de la Estrategia Nacional REDD+. La forma como ésta se construya es una prueba de fuego para la democracia colombiana.

 

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