Por: Julio Carrizosa Umaña

Bosques, PND y Banco de la República

En la reunión acerca de las interrelaciones entre Laudato Si y la conservación de la naturaleza, en la Universidad Javeriana, Brigitte L.G. Baptiste, directora del Humboldt, denunció que en los últimos años hemos perdido un área de bosques equivalente a la totalidad que ocupa la República del Salvador. Sin embargo eso no parece preocupar mucho a quienes redactaron el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022, en donde se dice que la deforestación anual 2018-2022 debe ser igual a la del año 2017.

Cuando hemos requerido explicaciones a los funcionarios gubernamentales ellos nos han explicado que tratarán de evitar que aumente la tasa de deforestación (lo que para el país es importante) pero que, a pesar de que el mismo Gobierno ha designado el problema como de seguridad nacional, no creen que puedan comprometerse a una meta más ambiciosa dados los escasos recursos fiscales que les han asignado. Eso significa que todo deforestador que lea el PND sabrá que tiene aprobación gubernamental para continuar deforestando a la misma velocidad con que lo ha venido haciendo.

Creo que el problema es de tal gravedad que es el momento de que el Banco de la República estudie la forma de resolverlo. Eso puede parecer extraño, dadas las funciones actuales del Banco, pero estoy seguro de que por lo menos algunos de sus directores y funcionarios podrían interesarse en reflexionar acerca de las relaciones entre los bosques, que son parte importantísima del patrimonio ecológico del país, y el capital económico que ellos tienen que proteger y aumentar.

La mayoría de los especialistas coinciden en que hoy el proceso de deforestación se ha acelerado debido a causas económicas: aumento del ingreso a Colombia de los dineros ilegales del narcotráfico, coincidencia con las posibilidades económicas de la ganadería extensiva o de plantaciones de palma, ansias de poseer finca raíz, todo esto en un ámbito de corrupción, pobreza y miseria. Son problemas económicos que requieren soluciones económicas diferentes a la destrucción del patrimonio ecológico.

¿Existen esas soluciones? Ya el Gobierno parece haber decidido que la política fiscal apenas da para mantener los procesos actuales. ¿Podrían existir otras soluciones monetarias? Creo que dada la urgencia de detener la deforestación, solo el Banco y sus especialistas podrían contestar en este momento esta pregunta.

*Miembro de Paz Querida y de Futurible.

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2019-04-14T14:45:24-05:00

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2019-04-15T11:00:29-05:00

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