Por: Iván Mejía Álvarez

Botín grande

Pékerman lo tiene absolutamente claro: esta jornada eliminatoria puede ser vital para la clasificación al Mundial.

Mientras los otros aspirantes se enfrentan en duelos competitivos y reñidos, la selección afronta a Bolivia en Barranquilla y cuatro días después en su visita a Venezuela encontrará un equipo patriota que llega con el partido frente a Argentina encima, con muchas horas de vuelo, con cambio de temperatura y desgaste. Mejor no podía ser la doble jornada.

La convocatoria es tan lógica y coherente que se puede recitar de memoria llamada tras llamada. Algunos apuntes: la inclusión de Quiñones como lateral izquierdo. De pronto el técnico muestra preocupación por la suplencia reiterada de Armero en el Nápoles y busca una alternativa. Cómo y dónde lo vio es toda una incógnita, porque la segunda división del Oporto no pasa por televisión. Puede ser que lo hayan referenciado James y Jackson. Con otro lateral zurdo, dejó en el camino a Gilberto García, confía en que con Cuadrado y Zúñiga cubre la posición por la derecha.

Definitivamente Dorlan perdió su puesto en el riñón del técnico y todavía no alcanza los méritos para ser convocado, igual que Darwin Quintero, Adrián Ramos y Víctor Ibarbo, a quien nunca ha tenido en la lista y podría darle una mano.

La nómina, pues, resulta coherente y previsible. En cambio, el momento de algunos jugadores puede llevar cierta inquietud.

Falcao no ha vuelto a ser el mismo desde su lesión de enero. A su favor está que el Atlético pasa por un bache en su juego y al goleador criollo no le está llegando el balón tan limpio como al principio de la temporada. Se ha perdido la claridad en el volumen del juego y Rada la recibe “sucia” y le toca pelearla. Él necesita pasadores y con su maravillosa visión de gol hace el resto. Y su compañero en el ataque, Costa, juega para él solito.

Tampoco es bueno el momento de James desde la lesión. En la Champions arrancó de suplente y cuando entró frente al Málaga no produjo nada importante. Es fundamental que recobre la alegría y el desparpajo para que los de arriba tengan pases-gol.

Valencia es suplente en el Fluminense. Este volante ha resultado importante para el técnico, que lo utiliza como recuperador y como central cuando quiere adelantar a Zúñiga y a Armero como carrileros.

Es necesario tenerlos a todos al mejor nivel para cumplir el objetivo de un gran botín en la doble jornada, que puede ser clave, como dice el técnico.

 

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