Por: Columnista invitado

Brasil 2014: un Mundial especial

Para sorpresa de todos, el de Brasil ha resultado un Mundial diferente.

No sólo tenemos a la selección de Colombia haciendo historia, sino que el torneo en sí ha llamado la atención de propios y extraños por las cifras goleadoras que se han alcanzado. Cierto que sólo desde Francia 98 se disputan 48 partidos en la primera fase, pero nunca en la historia se habían marcado 136 tantos antes de llegar a las rondas decisivas. Es el Mundial con mayor número de goles promedio en la primera fase desde Suecia 58, cuando se anotaron en la primera fase 3,37. Son cifras distantes del Mundial con peor promedio de gol en la primera ronda: el de 2010, donde apenas se marcaron 2,1 goles por partido. En todo 2010 se anotaron apenas 9 goles más que en la primera ronda de 2014.

En 13 de los 19 mundiales disputados las cifras de goleadores después de la primera fase han sido superiores a lo observado en la primera ronda. Es decir, con algo de suerte y precisión frente al arco vamos a seguir viendo goles. Incluso es posible que el promedio de gol por partido aumente.

Brasil 2014 ha sido atípico también en otros rubros. El marcador más frecuente de los mundiales había sido el 1-0, seguido del 2-1. El 18,8% de los partidos (tanto en primera fase como en el total del torneo) termina con apenas un gol. En este Mundial el resultado más común es el 2-1. Es decir, el 23% de los 48 partidos disputados hasta el momento. El 1-0 se dio en poco menos del 17% de los partidos. Se han intercambiado los papeles. Sorpresa adicional generan el 2-0 y el 1-1, tercer y cuarto marcadores más frecuentes. En Brasil ha habido el mismo número de estos que de 3-2, 4-0 y 4-1. A cambio, los partidos han terminado 3-1 y 3-0.

La vorágine goleadora ha sido explicada por algunos en el fútbol de posesión y posición con el que España arrasó desde 2008. Si bien algo de ello puede ser cierto, no deja de ser curioso que se justifique la generosidad goleadora de Brasil con el fútbol del campeón menos goleador de un torneo como el de Sudáfrica, que fue escaso en celebraciones.

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