Gobierno extiende la cuarentena para población vulnerable

hace 0 sec
Por: Beatriz Miranda

Brasil está a la venta

Aunque 67% de los brasileños no esté de acuerdo con la venta de empresas públicas, el gobierno del presidente Jair Bolsonaro, dirigido por la batuta del ministro de Economía, Paulo Guedes, publicó la lista inicial de 17 empresas que serán subastadas. Luz verde para el denominado “Plan de desestatización”, que de acuerdo las expectativas deberá ser concluido en 2022.

La lista incluye Correios, Eletrobras, - más grande empresa del sector energético -,Casa da Moeda,- empresa que imprime  todo el dinero  que circula en el  país-, Telebras, Correios - empresa que actualmente cuenta com 105 mil funcionarios - Centro de Processamento de Dados – Serpro, Dataprev, Empresa Gestora de Ativos – Engea, Agência Brasileira Gestora de Fundos Garantidores e Garantia, Companhia Docas do Estado de São Paulo, Companhia de Entrepastos e Armazéns Gerais de São Paulo - Ceagesp,  Centrais de Abastecimento de Minas Gerais, Companhia Brasileira de Trens Urbanos, Empresa de Trens Urbanos de Porto Alegre S/A,  Companhia Docas do Espírito Santo,  Porto de São Sebastião, Centro de Excelência em Tecnologia Avançada.

La justificación del gobierno para la venta de estas empresas a la Iniciativa Privada son anacrónicas y desgastadas:

1. Como Brasil está endeudado (sobre todo deuda pública) la privatización es la solución.

2. Las empresas estatales tienen alto costo y  no ofrecen buenos servicios.

3. Al privatizar los precios de los servicios van a disminuir.

4. Estatales son sinónimo de pérdidas y además necesitan subsidios gubernamentales. 

En síntesis, detrás de este discurso que no convence a muchos, pero que hace brillar los ojos de los inversionistas extranjeros y del mercado (que son los que realmente le importan al ministro Paulo Guedes), lo que se espera en un futuro cercano es reducir el costo de la administración pública y con el valor recaudado en las privatizaciones disminuir la deuda interna.

Aunque las empresas estatales sean  vistas por el equipo económico como elefantes blancos, el último informe del Ministerio de la Economía,  en cierto sentido, contradice esta información. “Las 134 empresas estatales juntas  registraron ganancias de 74, 3 mil millones de reales  en 2018, con un incremento de 132% con relación al año anterior”. “De las 43 de control directo, solamente 18 demuestran dificultad para auto sostenerse”.   

Pareciera ser que la ola verde-amarilla de privatizaciones, incluirá también   el desmonte de Petrobras, 7ª. Compañía petrolera a nivel mundial iniciado en 2016, por el ex presidente Michel Temer, con fuertes directrices de continuidad en el gobierno actual. Hasta el momento: “ya se ha vendido 63% de la Br Distribuidora y se puso a la venta 8 refinerías, incluyendo Liquigás, la mayor distribuidora de gas del país.”

¿Hasta cuando los brasileños van a ver, de brazos cruzados, la acelerada despatrimonialización del Estado Brasileño?  Maniobras fiscales justificaron el juicio político de la Presidente Dilma Rousseff. Vender el país, a partir de justificaciones tendenciosas, debería ser incluido en la lista de crímenes de responsabilidad pero, desafortunadamente, en el Brasil liderado por los ideólogos del Pos Impeachment esto no funciona así.

Por estos días, en este callejón sin salida, resuenan las palabras del músico brasileño Cazuza, aún vigentes:

“Brasil, muestra tu  cara
Quiero ver quien paga para que la  gente esté así
Brasil, cuál  es tu negocio
el nombre  de tu socio
Confía en mí”.

De aquí a 2022, si todo sigue así, Brasil ya no será el mismo, el mandato de la “Patria Amada” lo habrá transformado en un Brasil más pequeño, menos soberano, menos educado y menos democrático.

¡Quién viva, lo verá!    

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