Por: Rafael Orduz

Brecha de calidad: ¿A quién le importa?

LES PREGUNTAN A NIÑOS DE CUARto grado qué regla común puede aplicarse para que, partiendo de cada uno de los números 4,5,8 y 11, se obtengan, respectivamente, los números 9,11,17 y 23. La respuesta es que cualquiera de los primeros números se multiplica por dos y al resultado se le suma una unidad.

Fue una de las muchas preguntas que se aplicaron en el marco de las pruebas TIMSS (Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias) a niños de cuarto grado de 59 países. Junto con los niños de octavo, las pruebas se aplicaron en 2007 a 425 mil alumnos. Colombia, por decisión del Ministerio de Educación, participó con casi 9700 alumnos. Los resultados de las pruebas TIMSS son aceptados en todo el mundo como indicador idóneo de calidad de la educación básica.

La respuesta a la pregunta de arriba no es fácil, a juzgar por los resultados. Los más exitosos fueron los niños de Hong - Kong, Japón y Singapur: 39%, 38% y 37% del total de los niños de cuarto grado de tales regiones respondieron en forma correcta. La media fue de 15%. ¿Y  nuestros niños colombianos? La comparación es dura: ¡El 1%!

En todo el paquete de pruebas, Colombia obtuvo, finalmente, 355 puntos en cuarto grado (Honk-Kong, el primero, sacó 607). Algo similar ocurrió con ciencias, y con el grado octavo. Nuestro orgullo fue haber superado a El Salvador, único país de América Latina con el que concursamos, y a unos principados árabes.

También tomó parte Colombia en PISA (Program for International Student Assessment), a instancias de la OECD (el club de los países de alto ingreso). El énfasis del 2006 estuvo en la competencia científica, es decir en “la capacidad de utilizar el conocimiento científico, identificar cuestiones científicas y sacar conclusiones basadas en pruebas con el fin de comprender y ayudar a tomar decisiones relativas al mundo natural y a los cambios que ha producido en él la actividad humana” (Icfes, Colombia en PISA).

Participaron jóvenes de quince años de 56 países , seis de ellos de América Latina. Para no hacer el cuento largo, Colombia quedó de sexta entre latinoamericanos (de última) en ciencias, quinta en lectura (parece que los chicos argentinos leen peor), y de quinta en matemáticas (empatada con Brasil).

Entre las 500 universidades de mayores consultas y publicaciones en la red hay sólo 40 ibero-americanas: 31 de España y Portugal, nueve de América Latina y ninguna de Colombia, según Cepal (Economía  del Conocimiento, 2008, datos Webometrics).

En porcentaje del total citable de las 100 universidades iberoamericanas con mayor producción científica, Colombia representa 0%.

Colombia gasta el 0,3% de su PIB en ciencia y tecnología, sumando recursos públicos y privados.

¿De qué nos extrañamos?

Países  con educación básica de calidad invierten en promedio el 2% en ciencia y tecnología, publican, innovan y patentan, forman a sus formadores con estrictos estándares de calidad, y producen y exportan riqueza a partir del conocimiento.

Por allá hablan de economías del conocimiento, concepto exótico en estas latitudes, más interesadas en la vida íntima de los secuestrados y en la última narco -novela.

 

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