Por: Felipe Zuleta Lleras

Bribones de cuello blanco

YO NO SÉ USTEDES, PERO YO, QUE A mi edad poco pierdo la paciencia, vivo absolutamente desesperado con el servicio de los celulares, ya que se caen las llamadas, la atención al público es pésima y las tarifas son altísimas.

Esta semana, por sólo poner un ejemplo para no ponerme mamón, tuve que marcar 17 veces para hacer una llamada: 17 veces.

Y lo peor, no lo logré, tuve que meterle dinero a Skype y llamar por allí a la persona con la que necesitaba hablar. Me parece que las multas que les pongan son pocas comparadas con el deficiente servicio que nos prestan. Y más grave aún resulta que ni el Gobierno ni ninguna de las entidades del Estado han podido con esto. Esta semana la Superintendencia de Industria y Comercio le puso una multa a Claro por $87.000 mil millones, que el presidente de la empresa dudó olímpicamente. Claro no le ha pagado al Distrito otra deuda enorme y tampoco se intimida con las quejas de los usuarios, es decir, como se dice popularmente, le importa un soberano culo lo que pase. Y, por supuesto, que eso es así porque la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones no ha sido capaz de prohibirle que siga capturando nuevas víctimas hasta que solucione los problemas pendientes. Sí, me refiero a los 33 millones de usuarios que tiene y que tenemos problemas.

 El Estado colombiano se arrodilló como un plebeyo ante la fortuna del sr. Slim. Pero, eso sí, hay de que uno deba un peso en impuestos, no pague sus multas e impuestos locales al día, porque entonces ese Estado sí es implacable con nosotros, sus víctimas. La ineficiencia y el temor del Estado ante este señor poderoso nos la cobran a los ciudadanos del común aplicando todo el rigor de las normas contra los colombianos.

Esta situación no deja de ser paradójica, injusta y arbitraria, por no decir que ilegal además. Tal vez el único funcionario capaz de aplicarle las tuercas a Claro ha sido el superintendente Pablo Felipe Robledo quien, póngale la firma, acabará lleno de investigaciones y denuncias penales porque el todopoderoso señor Slim contratará a sus perros de caza para destruirle la vida a un funcionario que sólo está haciendo una cosa: cumplir bien con la Constitución y las normas que juró cumplir.

Como colombiano siento que los operadores de celular nos están metiendo su roñosa mano en nuestros bolsillos y nos tumban minuto a minuto sin que podamos evitarlo, pues el celular se volvió una necesidad cotidiana. Nos roban, nos joden la vida, nos engañan, nos hacen toda clase de vejámenes y no podemos hacer nada, absolutamente nada.

 El Estado colombiano es un Estado cobarde, ineficiente y perezoso que se pone en muchas oportunidades al lado de los bribones de cuello blanco. Al fin y al cabo, Claro y Telefónica son extranjeros y por eso se pasan las normas por la faja. Rico así, ¿cierto?

Notícula: Esta semana Blu Radio cumplió un año. Y a los ciento de miles de oyentes que nos acompañan sólo les puedo decir con el corazón en la mano, gracias.

 

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