Por: Antonio Casale

Buen comienzo

No comparto muchas de las maneras de Lara al frente de la selección Sub-20. Pero debo reconocer que la presentación en sociedad de Colombia en el Mundial fue decorosa, eso sí, todos tenemos que ayudar a guardar mesura, no sea que, como es habitual en nuestro país, se les suba el triunfo a la cabeza a los muchachos.

Colombia supo maximizar sus fortalezas, y a través de ellas, minimizar sus debilidades. Entendió el equipo nacional que cuenta con muy buenos jugadores para generar peligro en el área contraria, y los puso a atacar, libres de tantas presiones tácticas. El aporte de James Rodríguez fue fundamental, y la sociedad conformada por Ortega y Muriel en la segunda parte fue suficiente para complicar a un rival que es campeón de la categoría en Europa, por algo será.

Así, causando problemas en el área contraria, a través de sus mejores armas, Colombia embolató a Francia y de paso logró disimular sus evidentes problemas en materia de regreso cuando se pierde la pelota y de filtro en la mitad de la cancha. Ni Moreno ni Cabezas han podido poner peaje en la mitad a lo largo del proceso. Materia pendiente de cara a lo que viene, porque no podemos olvidar que Francia causó muchas incomodidades en el arco propio. La diferencia estuvo en que Colombia fue más efectiva cuando tuvo las oportunidades de convertir. No nos digamos mentiras, el marcador fue largo, pero al fin y al cabo, real y motivante para ser el comienzo.

Es importante el trabajo que pueda desarrollar Lara en estos días en la parte mental, donde él, solito, ha decidido encargarse de todo. Es una edad, la que atraviesan los muchachos, en la cual fácilmente se les puede subir el triunfo a la cabeza, y en realidad, no hemos ganado nada todavía, apenas un partido. En eso debemos ayudar todos, no podemos endiosarlos apenas por una victoria, importante sí, pero que apenas significa el comienzo.

Ilusionarse es gratis, soñar también, y estamos en nuestro derecho de hacerlo. Si todas las selecciones jugaran con la alegría con la que actuó ésta el sábado, con la vocación ofensiva y el desparpajo con los que jugaron los pelaos en su debut mundialista, tal vez aterrizaríamos menos frecuentemente de barriga y tendríamos más sueños cumplidos e ilusiones resueltas en nuestra nación futbolera.

 

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