Por: Iván Mejía Álvarez

Buena esa, señores

Uf, vaya semanita que acaba de terminar. Entre los escándalos y la indignación que causaron las imágenes transmitidas a todo el mundo de los delincuentes de la ‘barra brava’ del Nacional agrediéndose como salvajes; la determinación de Ramón Jesurún, el presidente de la Dimayor, de prohibir los símbolos del equipo visitante en los estadios del país; las protestas airadas del equipo antioqueño cuando se conocieron las sanciones a la institución y la prohibición de jugar como local los próximos dos partidos, entre todos esos acontecimientos, esta semana promete ser una de las más movidas.

Y a lo anterior, agréguenle las declaraciones y la polémica en que se vio envuelto el técnico Eduardo Lara por favorecimientos a determinadores jugadores gracias a la gestión de sus “empresarios amigos” y el absoluto desorden, el ridículo, que se hizo en la convocatoria del equipo que jugó contra El Salvador y ahora espera a Venezuela.

En el tema de la violencia es plausible que por fin la Dimayor por intermedio de su presidente haya decidido tomar medidas en el asunto y manifestar públicamente su rechazo a estos delincuentes vestidos con una camiseta de cualquier color que están alejando a los hinchas buenos de los estadios. Puede ser, como dicen algunos enemigos de las determinaciones de Jesurún, que se trate por ahora de medidas sin poder coercitivo, sin castigos a la vista, simplemente como ‘cantos a la bandera’. La Dimayor está en la obligación de llevar el tema a una asamblea y radicalizar mediante decisiones mancomunadas las sanciones para quienes burlen las providencias, para el club o institución como tal, y para el dirigente sinvergüenza y delincuente que patrocina las ‘barras bravas’, que las financia, cómplice de esta violencia desbordada.

En el tema de las sanciones al Nacional también hubo coherencia y ya se había sentado doctrina cuando se sancionó al América por lo que hizo su barra en un partido contra el Cali. Estaban advertidos, se había establecido por parte de la comisión que sancionarían al equipo directamente implicado, entonces no hay motivo para rasgarse las vestiduras, posar de mártires o sentirse atropellados y vejados. La Comisión ya había sentado jurisprudencia y aquellos que hoy critican la sanción a Nacional, en su momento aplaudieron las determinaciones contra el América. La doble moral en pleno.

Felicitaciones a Jesurún y la Comisión por decirle públicamente al país con sus medidas y sus determinaciones que no quieren seguir siendo cómplices de esta porquería y que así les cueste el puesto están en la campaña ‘antibarras bravas’ que aplaude la gente de bien, que es mayoría. Por supuesto, faltan medidas complementarias, un código disciplinario actualizado, sanciones para los directivos que lloran como mujeres lo que no son capaces de evitar como varones.

Algún día había que iniciar. En el camino se irán arreglando las cargas, pero lo importante era arrancar.

 

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