Por: Ernesto Yamhure

Buldózer oficial

APELANDO A LA EXÓTICA E INÉDITA figura del "decaimiento del acto administrativo", el Gobierno se apresta a reemplazar la terna de candidatos a la Fiscalía General de la Nación, dado que Margarita Cabello, Jorge Aníbal Gómez y Marco Velilla han dicho que no existe la menor posibilidad de que renuncien a su aspiración.

Se sabe que los ternados actuales han recibido mensajes no muy sutiles para que renuncien. Las llamadas y los ofrecimientos han abundado. A pesar de la “arremetida”, los tres han defendido su permanencia en la lista de la que debe salir el próximo Fiscal.

Todos cuentan con las calidades suficientes para ocupar el cargo vacante desde hace 14 meses. El asunto es tan diáfano que la propia Corte, durante 22 salas plenas, ha sometido la terna a votación  —hoy se debe realizar la vigésima tercera ronda—.

Margarita Cabello ha logrado la votación más alta (13), seguida por Jorge Aníbal Gómez y Velilla. El problema es que ninguno ha alcanzado los 16 que ordena el reglamento de la Corte.

Entonces, no creo que el asunto tenga que ver con la idoneidad de los aspirantes. Los tres son juristas de las más altas calidades. Por eso, considero desacertado y descomedido el editorial de este periódico del pasado domingo, cuando dijo que “así las cosas, la salida que parece más viable es la ya una vez intentada de un nuevo cambio de la terna… el hecho cierto es que las revelaciones día a día más asombrosas de la persecución del anterior gobierno a la Corte generan un lógico rechazo a que el nominador del próximo Fiscal General que habrá de continuar con las investigaciones sea el ex presidente Uribe”.

Sea lo primero decir que si fuera cierto aquello de que la Corte rechaza la terna que fue nominada por el presidente Uribe, no habría votado por ella. Bien vale recordar que el primer grupo de designados —Camilo Ospina, Virginia Uribe y Juan Ángel Palacio— fue declarado inviable. Se produjeron los cambios necesarios y llegamos a los nombres que hay en la actualidad.

Otro punto que considero fundamental: pensar que el que resulte elegido va a ser un encubridor es, francamente, un irrespeto extremo. Jorge Aníbal Gómez, ex presidente de la Corte, presidente dos veces de la Sala Penal, miembro de la comisión de la verdad para el tema del Palacio de Justicia; Margarita Cabello, destacada funcionaria de la Procuraduría y Marco Velilla, un importante jurista y consejero de Estado, son personas incorruptibles. No hay una sola mácula que enlode sus hojas de vida. Así que se equivocan quienes creen que ellos son de los que venden su conciencia al mejor postor.

No es un buen momento para ejercer una presión indebida que desemboque en un cambio ilegal de aspirantes a Fiscal.

El presidente Santos, suprema autoridad administrativa, podrá hacerlo, pero debe tener en cuenta que una decisión en ese sentido le generará una gran dificultad, empezando por la reacción de la Corte Constitucional que saldrá en defensa de la Carta, por no hablar de la lluvia de demandas que inundarán al Consejo de Estado.

Finalmente: ¿hay garantía de que el cambio de terna garantice la elección del Fiscal? La Corte no se ha puesto de acuerdo para elegir a su mesa directiva, ni para reemplazar la vacante que se produjo con la salida, hace más de un año, de la magistrada Isaura Vargas. En pocos días se cumplirá el periodo de cuatro magistrados más, con lo cual será más difícil alcanzar el número mínimo de votos que se requiere para elegir al nuevo Fiscal. La conclusión es elementalísima: nada ni nadie puede garantizar que cambiando la terna se saldrá del problema.

Sería muy bueno que el presidente Santos comprenda que las cosas no se solucionan a las malas ni mucho menos con el buldózer que algunos miembros de su gobierno pretenden poner en marcha.

 

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