Por: Felipe Jánica

En búsqueda de las causas raíces

Cualquiera que sea el escenario de actuación (Estados, Economía, Gobiernos, Empresas o cualquier organización) se enfrentan, día a día, a situaciones en las que se deben tomarse decisiones.

Muchas de éstas dependen de qué tan profundo es el conocimiento de la situación a las que se enfrentan. Es por esto que, no sólo el entendimiento del asunto sino de cómo se debe acotar el problema identificado, deben ser claves al momento de concluir y consecuentemente tomar una decisión.

Cuando hay que tomar decisiones sobre situaciones que impiden el normal funcionamiento de las cosas, es donde hay que tener el coraje de preguntarse cuál es el problema al que nos enfrentamos. La ligereza con la que se toman decisiones puede generar consecuencias casi que irreparables. Para evitarse golpes de pecho y/o dolores de cabeza, hay que tener presente todos los elementos de juicio. De esta manera podremos tomar decisiones que no sólo nos convenga sino que ésta sea la más conveniente para los interesados claves o la comunidad vinculada, es decir todo quienes participen o dependan de las organizaciones privadas o gubernamentales.

En las empresas, por ejemplo, cuando los resultados financieros no son los mejores, los administradores se enfrentan a tener que recomponer el camino. Para ello, inician con identificar el por qué los resultados financieros no se cumplieron. Una de las conclusiones puede ser el incumplimiento de los presupuestos de ventas. En consecuencia, los administradores pueden tomar decisiones como: contratar más vendedores para aumentar la fuerza de ventas o por el contrario prescindir de los vendedores que no cumplieron la meta de ventas y reemplazarlos con nuevos vendedores o por el contrario ahorrarse costos de personal y así mejorar los resultados de las empresas. La pregunta entonces es ¿Será que con esas decisiones se ataca el problema de fondo?

En materia económica por ejemplo, cuando la inflación se incrementa como ocurre en la actualidad, el Banco de la República eleva las tasas de interés. En esta materia, casi que no hay objeto de discusión sobre lo que hace la junta directiva del Banco, pues las decisiones que toma son consecuentes a las políticas prescritas en materia de política monetaria y que a bien administra nuestro banco central. En este caso, lo que hay que preguntarse es si en realidad la política monetaria del país es estratégica, es decir que ataca las causas raíces del porqué tenemos inflación, desempleo y revaluación o devaluación del pesos colombiano frente al dólar americano.

¿Será que es un asunto del Banco de la República o un asunto de Estado?

En materia de movilidad de nuestra capital, una de las decisiones de antaño fue la de impulsar las restricciones vehiculares a través del pico y placa. En principio la idea era adecuada, pues no sólo con esta restricción se mejoraba la movilidad sino que se contribuía con la disminución de niveles de contaminación. Ejemplos hay muchos en la vida cotidiana, tanto en materia de movilidad, en las empresas y en la economía. El asunto es si medidas como el pico y placa, el recorte de personal y el aumento de las tasas de interés de intermediación atacan el problema de fondo. Saber identificar las causas raíces de los problemas es quizá una habilidad que cualquier tomador de decisión desearía tener. Desarrollar una metodología para identificarlas es su gran desafío.
 

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