Por: Adolfo Meisel Roca

Cacería de economistas

EN LA DÉCADA DE 1950, COLOMBIA tuvo el privilegio de contar con la asesoría de dos destacados economistas extranjeros: Lauchlin Currie y Albert O. Hirschman. Ambos vinieron al país contratados por el Banco Mundial y se quedaron luego como consultores privados.

Otra característica que compartían Currie y Hirschman es que llegaron a nuestro país como refugiados de la cacería de brujas, o en este caso de economistas, que se desató en Estados Unidos entre 1948 y 1954. Esa época se conoce como el macartismo, porque fue el senador Joseph McCarthy el más caracterizado perseguidor de funcionarios a quienes se acusaba de ser agentes o colaboradores de los servicios de espionaje de la Unión Soviética.

Las acusaciones de que Lauchlin Currie tenía vínculos con redes de espionaje soviéticas se conocen de tiempo atrás. Entre 1939 y 1945, Currie había sido asesor económico del presidente Roosevelt y como tal tenía acceso a información confidencial. En ese cargo además, entró en contacto con muchas personas, algunas de las cuales trabajaban como espías para los rusos.

El caso de Lauchlin Currie es más o menos conocido en nuestro medio. Sin embargo, en relación con Albert  O. Hirschman, los hechos que lo llevaron a venirse a Colombia, como resultado del clima de intolerancia y sospecha que imperó en la era del macartismo, son casi desconocidos y un poco más confusos. Estos hechos empiezan a aclararse en la biografía de Hirschman que prepara el profesor Jeremy Adelman, de la Universidad de Princeton.

Hirschman nació en Berlín en una familia de origen judío y emigró a Francia en 1933, una vez los nazis llegaron al poder. En 1941 se fue a Estados Unidos con una beca que obtuvo de la Fundación Rockefeller. Entre 1943 y 1945, formó parte de las fuerzas norteamericanas en Italia. Allí estaba adscrito a la OSS (Office of Strategic Services), la entidad de inteligencia que precedió a la CIA. Su rango era el de sargento y fundamentalmente sirvió de traductor.

Al terminar la guerra trabajó como economista en el Banco de la Reserva Federal en temas macroeconómicos, relacionados con el Plan Marshall. En 1952, Albert O. Hirschman fue nombrado para un cargo económico en la Embajada de Estados Unidos en Francia, lo cual complacía mucho a su esposa Sarah, quien había crecido en París. Todo estaba listo, pero el nombramiento requería un visto bueno de seguridad que emitía la Secretaría de Estado. Este visto bueno no se otorgó, aparentemente por algunas asociaciones con marxistas que Hirschman había tenido en su etapa berlinesa (había partido de su ciudad natal a los 18 años). Una consecuencia inmediata de esa situación fue su despido del Banco de la Reserva Federal. El trabajo que logró conseguir fue el de asesor económico para Colombia contratado por el Banco Mundial, entidad en la cual tenía amistades debido a sus vínculos con el Plan Marshall.

Es decir, que en la década de 1950 Colombia tuvo simultáneamente dos economistas de primera línea como asesores económicos, Currie, que ya tenía una carrera destacada, y Hirschman, que después de su estadía en nuestro país tuvo una brillante figuración en las universidades de Yale, Columbia, y Princeton. Ello fue posible debido al clima de desconfianza e intolerancia que se dio en Estados Unidos en los comienzos de la Guerra Fría. Por lo tanto, para Colombia algunas de las consecuencias no intencionales del macartismo fueron muy beneficiosas.

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