Por: Aura Lucía Mera

Cada tres segundos

Si cada tres segundos se diagnostica a una persona con alzhéimer, cada tres segundos un hombre o una mujer inicia un lento caminar por un sendero oscuro en el que jamás vuelve a ver la luz y no hay marcha atrás. Cada tres segundos una familia se fractura y se enfrenta con un cambio radical en su entorno, en sus relaciones, en sus prioridades, acompañando sin alternativa al ser querido que se dirige a la pérdida de su individualidad. Cada tres segundos inicia un calvario que puede durar hasta 20 años, pues la destrucción de las neuronas es lenta, sinuosa, irracional, progresiva y trágica.

Digo trágica porque el final no llega pronto. El deterioro es paulatino y esos seres que amamos se van desvaneciendo en sus brumas lentamente, semanas, meses, años... Ya no existe para ellos el “dolor de pensar”, como decía Unamuno, y la angustia, el estrés, la prisa, los deberes y responsabilidades se disuelven. Mientras la mente se evapora, el cuerpo y sus demás órganos no tienen desgaste físico ni emocional.

En cambio la familia, los cuidadores y los seres cercanos ya no vuelven a tener sosiego. Sus vidas, antes autónomas e independientes aunque ligadas por los lazos indestructibles del amor o la genética, cambian drásticamente porque están emocional o físicamente pendientes del enfermo, que va perdiendo todas sus facultades y depende absolutamente de los demás.

Este mes, en el mundo entero, las fundaciones e institutos para pacientes con alzhéimer se propusieron como meta visibilizar la enfermedad, con marchas, mensajes y pancartas. No más indiferencia ni vergüenza. Se tiene que hablar de ella, prevenir, alertar y saber ver los síntomas para detectarla a tiempo, capacitar a cuidadores y familiares, que son los que más sufren y se agotan, para que ellos aprendan a cuidarse, delegar y compartir sus vivencias.

La Fundación Alzhéimer de Cali, dirigida por la neuropsicóloga Jaqueline Arabia Buraye, es la única en Colombia que cuenta con sus propios centros de atención integral para los pacientes y programas diseñados exclusivamente para cuidadores y familiares, ya que las cargas físicas y emocionales son muy fuertes, y necesitan conocimiento, apoyo y seguimiento constante. Pronto sale al público su libro Convivir con el olvido, una guía práctica, ilustrada, profesional, para familiares y cuidadores. Estará a la venta en todo el país. Para ayudar a los seres queridos que padecen esta enfermedad, para mí la más cruel de todas, no se puede improvisar. No basta la buena voluntad ni el amor. Se necesita conocimiento, fortaleza emocional, distancia amorosa y aceptación sin culpabilidades ni reproches.

Ojalá en Colombia se dedicaran más recursos para la ciencia, investigación y centros especializados, en lugar de gastarse el presupuesto en armamento, contratos amañados, coimas y otras finalidades non sanctas.

Posdata 1. Si me olvido… ¡no me olvides, por favor!

Posdata 2. Crece el suicidio entre los jóvenes, en colegios y universidades. ¿Qué está sucediendo? ¿Dónde están los profesores? Aumenta el bullying y nadie se entera. ¡Qué vergüenza!

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2019-09-24T00:00:00-05:00

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