Por: Felipe Zuleta Lleras

Cadena perpetua para violadores

Ha propuesto el presidente de la República esta semana la cadena perpetua para los violadores de las niñas y los niños de este país. Sus críticos de oficio, que no son pocos, han dicho que es un acto de populismo. Por supuesto no lo veo así, pues en un país en donde se abusa de un menor cada 22 minutos, según las cifras más recientes de Medicina Legal, la cadena perpetua es poco. Así suene tremendo, yo les impondría pena de muerte, pero a piedra, como se hacía y se sigue practicando en algunos países, es decir la lapidación.

Las penas de 60 años no han disuadido a los pederastas pues continúan en lo mismo. Tal vez si saben que podrían ser condenados a cadena perpetua se abstengan de cometer sus criminales actos.

La pederastia, dicen los científicos, no es tratable y quienes la practican no se pueden resocializar. Por eso hay países en donde les hacen castración química a los violadores de menores antes de salir de prisión.

Entiendo que aumentar las penas no parece ser una política que les guste a los profesores de derecho penal. Pero en un tema como el de los delitos contra menores debe haber menos academia y más practicidad. Vuelvo y repito, la pena de muerte me parece poco para quien se meta con un menor.

Muchos de los que critican al presidente por hacer esta propuesta lo hacen desde sus cómodas posiciones. Pero claro, no son ellos los padres de Sharik Buitrago, la niña que fue violada por cuatro criminales para luego ser asesinada y botada a una caneca.

Si este crimen se hubiera cometido en el parque de la 93 en el norte de Bogotá y la víctima fuera una niña de una familia prestante, entonces ahí sí algunos estarían pidiendo a gritos la cadena perpetua. Eso fue lo que pasó en el caso de la niña Yuliana Samboní, en donde el violador y asesino fue un criminal de estrato seis y pomposos apellidos. Pero lo dramático es que la mayoría de las víctimas de abusos sexuales son niñas y niños de muy bajos recursos.

Nuestros menores están en peligro y, ante el fracaso del Estado colombiano para revertir las cifras, pues no queda otra cosa que la perpetua.

Entiendo que en varias oportunidades se ha dado este debate en el Congreso y no ha pasado. Seguramente en esta oportunidad tampoco prosperará. Mientras tanto, seguiremos registrando a diario el abuso de tres menores cada hora. Qué indolencia la nuestra con nuestros menores. ¡Cómo duele Colombia!

Notícula. Lo dicho: el criminal Jesús Santrich no se presentó ante la Corte Suprema de Justicia a rendir indagatoria por el delito de narcotráfico. Su actitud es una estocada al proceso de paz que tanto esfuerzo le ha costado a este país. El hecho de que se haya fugado pone de manifiesto que Santrich sí estaba dedicado a delinquir. Como seguramente lo están Iván Márquez, Romaña y el Paisa.

Queda la esperanza de que el proceso continúe con la guía de personas como el senador Carlos Lozada y otros excomandantes del partido FARC, quienes han demostrado ser sensatos.

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2019-07-14T00:00:00-05:00

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2019-07-14T00:00:02-05:00

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