Por: Columnista invitado

Caer en las manos de la ignorancia

Por: Martin Jaramillo

Es curioso cómo personas que demuestran en tan pocas líneas su ignorancia sobre los más básicos principios de economía intentan dar cátedra sobre las consecuencias económicas del paro de Avianca. La columnista Catalina Uribe menciona varias veces cómo los “economistas” perdimos el rumbo de la discusión al sugerir que los análisis gráficos que se enseñan en las mejores facultades del mundo son de alguna manera irrelevantes.

(Aquí la columna: "Caer en las manos de Avianca")

La señora Catalina sugiere que los pasajes de Avianca están muy caros y que la razón es que ellos nos quieren transferir el costo del “paro”. Ella implícitamente asume que Avianca puede cobrar lo que quiere y no habrá una reducción en la demanda, ¿se le olvida que entre más caro los vuelos, menos gente volará?

Como si tanto sinsentido no fuera suficiente, se cuestiona si Avianca quiere tener ganancias extras como un “bono navideño”. Señora Catalina, ¿no es la responsabilidad de la empresa (por definición) maximizar ganancias haciendo hasta que la ley permita? Si usted tiene una nueva definición, compártala en un debate académico en vez de asumirla como cierta en una columna leída por lectores sin mayores conocimientos técnicos.

Tal vez la definición de Catalina es que Avianca debe hacer caridad constante y cobrar un precio menor, uno que ella considere justo. No sé si ella desconoce o ignora que los precios de Avianca están determinados por oferta y demanda. Que los viernes como más gente viaja, más caros son los tiquetes. Que entre más lleno esté un avión, más caros son, como si la inflexibilidad de un pasajero fuera de alguna manera culpa de Avianca.

Tal vez el sinsentido venga de que ella olvida que en navidad la gente tiende a viajar más y la persona que conoce lo mínimo estimaría que el precio tiende a subir. O tal vez viene de que la columnista no se molestó en averiguar que el agua moja, y que en todos los países del mundo los tiquetes suben en épocas navideñas, incluso en ese 70% del mundo donde no está Avianca.

La respuesta de un economista indignado por el pésimo servicio de Avianca no es una apología a la aerolínea. Sino un recorderis técnico de por qué los problemas de la industria y por qué el monopolio de Avianca. Empezando por el principio, su tono que sugiere intervención del estado olvida que las empresas cobran “barato” no de caridad o porque el gobierno lo dice sino por la competencia. Si otra aerolínea ofrece un mejor y más barato servicio, Avianca podrá cobrar lo que quiera y nuestra “libertad” no está comprometida.

Si los costos son altos es en parte por la protección del gobierno de su gremio chantajista, al que ya vimos demandando beneficios que quebrarían la compañía y nos transferirían costos impagables. También tienen poca competencia porque el gobierno dificulta que otras empresas entren al mercado, con trabas económicas y burocráticas. La columnista parece no conocer la teoría de que un monopolio no dura mucho, porque la competencia ve que los precios del mercado son altos y favorables, entonces entra a bajar los precios.

Avianca ha mantenido su monopolio por el proteccionismo e intervención que ha recibido por parte del estado. Lo que es una lástima, es la curiosidad de seguir viendo columnistas que sugieren no el libre mercado que pedíamos los economistas desde el principio sino que sugieren que necesitamos de lo que nos tiene jodidos.

* Economista

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