Caicedo, ¿el Gustavo Petro del Magdalena?

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En el momento en que se están buscando los votos para acceder a determinado cargo de elección popular, a la izquierda en Colombia poco le importa si el campesino a quien trata de convencer para que le favorezca cuida vacas o cultiva aguacates. Los problemas empiezan cuando, al ocupar el puesto, el elegido se inclina por uno de los dos, desconociendo al otro, como sucede con el gobernador del Magdalena, Carlos Caicedo.

El mandatario local propone en su Plan de Desarrollo el cambio de la vocación del uso de la tierra en el territorio que, de aprobarse, sería agrícola, lo que indudablemente perjudicaría a los más de 16.000 ganaderos que se dedican a esta actividad en el departamento.

Al respecto, no se puede pretender que de la noche a la mañana una persona que durante años se ha dedicado a determinada actividad deje de ejercerla y en su lugar se dedique a otra, no porque las condiciones del mercado así lo exijan, sino por capricho del mandatario de turno.

Nadie está en contra de que se incentive la producción agrícola, el problema es que esto no puede hacerse en detrimento de la ganadería, mucho menos cuando esta última le aporta un gran porcentaje a la economía de un departamento como el Magdalena y mueve una cadena productiva que ayuda a generar empleo en la región.

Esa costumbre de la izquierda en Colombia de mirar ciertas actividades económicas con malos ojos y como si fuesen el enemigo que hay que acabar o destruir no es sano dentro de una democracia. La ganadería no es un actor al que hay que aniquilar, es una actividad tan legal como lo es el cultivo de aguacate.

Por lo anterior, resulta irracional esa manera como la mayoría de políticos y militantes de izquierda ven esta actividad económica, pero, eso sí, son los que no dudan en comprar zapatos de marca Ferragamo como los de Gustavo Petro, mientras sus esposas acuden a los almacenes para adquirir carteras Louis Vuitton, sin que falten los extensos kilos de carne en los asados con los que suelen festejar algún acontecimiento.

Al sector ganadero hay que invitarlo para que ejerza la actividad generando buenas prácticas que vayan en concordancia con el cuidado del medio ambiente y aumenten la productividad y el empleo digno en la región, en lugar de maltratarlo y mirarlo como si fuesen los que están acabando con el país. De este sector dependen los lácteos, la industria del cuero y la venta de carnes para el consumo humano, lo que hace que tenga gran importancia en la economía nacional, donde indudablemente juega de manera positiva en el producto interno bruto.

Esos sesgos ideológicos a la hora de gobernar no son buenos, ni para la población en el territorio donde se ejerce el mandato, ni para el mismo mandatario, porque es claro que él mismo provoca que se configure un escenario en su contra.

Por lo anterior, si el gobernador Carlos Caicedo quiere ejercer un buen mandato, debería tener en cuenta lo que le sucedió a Gustavo Petro durante su alcaldía en Bogotá, en donde quiso hacer las cosas a los berracazos, desconociendo a la empresa privada y queriendo dirigir la ciudad con el llamado “Complejo de Adán”, es decir, creyendo que la historia comenzó con él.

En pocas palabras, si Carlos Caicedo quiere que se le recuerde como el gobernador que el departamento necesitaba, debe evitar a toda costa ser el Gustavo Petro del Magdalena.

@sevillanoscar

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