Por: Mario Fernando Prado
Sirirí

Cali, 483 años y sin policías

La capital mundial de la salsa, la capital deportiva de América, Santiago de Cali, la primera en dar el golpe de independencia, celebró ayer sus primeros 483 años de fundación. Con más de 27 actividades culturales, enlucimiento de esculturas y monumentos, y espectáculos musicales, afloró el espíritu abierto, alegre y hospitalario que ha caracterizado a la tercera ciudad de Colombia.

Hubo ofrendas florales al pie del adelantado Sebastián de Belalcázar, discursos, bandas de guerra y remembranzas de los historiadores, actos todos enmarcados en una austeridad franciscana, porque la platica está bien escasa.

Coincidente con este onomástico, Andrés Villamizar Pachón, el secretario de Seguridad —quien se vino de Bogotá a mejorar la seguridad, que ha llevado a la ciudad a ser líder en muertes violentas, entre muchos otros campeonatos—, denunció que el ministro de Defensa no ha querido aumentar el pie de fuerza , léase policías.

Lo anterior es demasiado grave como para que el alto Gobierno no tome cartas en el asunto. Es inaudito que Cali deba manejar los índices de violencia que la afligen con menos de 5.000 policías, con unos indicativos tan aterradores y un vecindario, como Buenaventura y ahora Jamundí, que está trasladando sus males a la capital vallecaucana.

La opinión pública está desesperada. Los atracos son tema diario y aunque la Policía cuenta con un comandante batallador y comprometido que, a pesar de las circunstancias adversas, ha dado importantes resultados, con esa carencia de efectivos es imposible bajar los índices de inseguridad.

Me dirán que la ropa sucia se lava en casa, pero es que por estar tapando la realidad hemos llegado a estos extremos, por culpa, entre otras cosas, del microtráfico, que está invadiendo colegios y universidades y cuyas pandillas se pelean a muerte sus fronteras invisibles.

Además los guardianes del orden se desmoralizan, con toda la razón, pues los atracadores saben que la autoridad no es lo suficientemente eficiente y, lo peor, la mayoría de los delincuentes que roban y hasta matan salen libres luego se ser aprehendidos.

Pero, por otra parte, se anuncia con bombos y platillos que 1.500 policías reforzarán la seguridad de Bogotá y Medellín. ¿Cómo así, señor ministro?

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2019-07-26T03:00:00-05:00

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Cali, 483 años y sin policías

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