Por: Columna del lector

“Calibán”: la imaginación colonizada

Por Mateo Quintero

De Calibán, la película, me alertó un colega periodista. No de la película en sí misma que, técnicamente, es buena, sino de otro sinsabor. A él también le dejó un sinsabor cuando vio el tráiler y la película. Y creo que el director, David Bohórquez, también, inconscientemente, advierte el extrañamiento, pues repite en varias ocasiones que “la película es orgullosamente colombiana”. Sin embargo, lo que se juega acá no es solo decir que la película es colombiana, sino cómo sus formas, en efecto, permiten que sea colombiana.

El director es colombiano, eso sí. Como González Iñárritu es mexicano y, pese a que ha filmado películas mexicanas, hay otras en su filmografía que no lo son, por ejemplo, 21 gramos, The Revenant o Birdman. No solo el gentilicio del director permite que la película sea de su mismo lugar de origen. La procedencia de la ficción, de los relatos imaginados, también radica en los escenarios, los personajes y las formas. Y es así como la estética se vuelve política. Pues, al tener el derecho de imaginar, tenemos también el derecho a disputar. Imaginarnos es disputarnos.

Pero esas disputas en Calibán no pasan. Y no pasan precisamente porque la película no está pensada desde una imaginación latinoamericana. ¿Por qué un colombiano tendría que hacer una película con escenarios rurales gringos, sheriff, personajes con nombres en inglés y estéticas estadounidenses? Repito, puede hacerlo, pues es el mismo caso que con González Iñárritu, el director es mexicano, pero no todas sus películas son mexicanas. Bohórquez es colombiano, pero esta película no es colombiana.

Por otro lado, tengo un problema con el lenguaje. ¿Por qué la película está en inglés? Según el director, para “llegar a público norteamericano y británico”, ¿y por qué toda la literatura latinoamericana está escrita en español y ha sido acogida en los cinco continentes del mundo? ¿Qué pasa con Pájaros de verano, que está escrita en wayuu, o 7 cajas, paraguaya, que está escrita en guaraní? El lenguaje nos pertenece y en tanto nos pertenece también disputa posiciones en el arte.

Es como si Juan Rulfo hubiera escrito en inglés y no sobre temas mexicanos, sino que hubiera basado su literatura en westerns estadounidendes; como si Borges no hubiera escrito sobre su bien conocida Buenos Aires, sino que, en honor a sus maestros ingleses, hubiera escrito sobre Inglaterra; como si García Márquez, en honor a Faulkner y Hemingway, hubiera situado sus obras con personajes con nombres norteamericanos en escenarios de California o pueblos que colindaran con el Misisipi y no con Riohacha.

Tal vez el título de la película no sea del todo inapropiado, pues —ojalá— es un tributo al Calibán de La tempestad, de Shakespeare; el Calibán que nos representa a nosotros los colonizados, como lo dice Roberto González Retamar; a nosotros los “otros”, que no hemos tenido la oportunidad de expresarnos más allá del arte, y el arte, al parecer, hoy también empieza a ser colonizado. Ya no solo nuestros recursos se hallan colonizados, sino también nuestra imaginación.

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2019-06-17T00:00:05-05:00

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2019-06-17T00:15:01-05:00

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