Por: Juan David Correa Ulloa

Calles peligrosas

Hace veinte años se publicó en inglés Luna latina en Manhattan, del escritor barranquillero Jaime Manrique Ardila, emigrado a los Estados Unidos en los años setenta del siglo pasado.

Manrique ha sido desde entonces una presencia intermitente en Colombia, aun cuando desde El cadáver de papá —una muy original y carnavalesca manera de tratar el tema de la muerte del padre— y hasta El callejón de Cervantes ha demostrado ser una de las voces fundamentales de la literatura colombiana, así escriba en inglés. Hoy, Luna latina... ha sido reeditada, para la buena fortuna de los lectores, pues es una novela tan ambigua y extraña como divertida, y una de aquellas que, desafortunadamente, poco se mencionan a la hora de hacer el recuento de las dos últimas décadas de la literatura en Colombia.

Luna latina... es la historia de Santiago Martínez, un colombiano en la treintena. Sammy, como lo llama Lucy, su madre, es un escritor homosexual, desempleado, que hace trabajos ocasionales de traducción al destajo. La novela se sitúa en el año noventa, justo el año en que terminaba la década maldita en Nueva York, cuando el sida mató a miles de personas. Sammy muestra esa brutal realidad cuando va de visita un fin de semana a casa de su madre, en Jackson Heights, a despedirse de Johnny, uno de sus mejores amigos de infancia, postrado en una cama a causa de la enfermedad.

De ahí en adelante la novela nos muestra el mundo de un puñado de latinos colombianos en Nueva York, luchando por afirmar su existencia. No es una novela que caricaturice a sus personajes, ni es complaciente con los lugares comunes de lo que se supone ser un inmigrante en una ciudad cosmopolita; al contrario, es un relato lleno de humor y sensibilidad, repleto de personajes diversos que van del adolescente sobrino del protagonista completamente integrado, a la mujer colombiana que habla inglés y vive en una suerte de gueto soñando con un país que ya no existe.

Gracias a una escritura muy clara, precisa, que cuenta más que muestra, Luna latina en Manhattan debería ser un texto obligatorio en los tiempos que corren: es un relato muy emotivo sobre la globalización avant la lettre; del significado de vivir lejos del país de origen, y además, lo cual es verdaderamente sorprendente, un retrato intenso de una Nueva York que ya no existe: aquella de las Calles peligrosas de Martin Scorsese.

 

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