Por: J. William Pearl

Cámaras

El mal uso de estas no conlleva más democracia, al contrario, el mayor control del Estado debería hacerse de frente a los ciudadanos.

El diario The New York Times realizó una investigación sobre las cámaras que algunos países han ubicado en diferentes calles de sus principales ciudades. Hoy en día China tiene un software que reconoce rostros humanos, los cuales capta mediante diferentes cámaras ubicadas en distintos lugares. La función del Estado no es esa, ya que con esta herramienta se busca controlar a los ciudadanos, en vez de cuidarlos. ¿Debe el Estado legítimamente saber sobre los hábitos de sus ciudadanos?

La tecnología avanza cada día y tanto algunos países como compañías deciden con cuál objetivo usan las cámaras. Estas pueden ser usadas de manera positiva, es decir, para proteger a los ciudadanos. La tecnología no está mal, lo que sí está mal es su uso con fines meramente políticos, pues con esta tecnología se sabe casi todo sobre los hábitos de los ciudadanos y no es tal la función de un Estado. Claro está, a menos que no se tenga la fortuna de vivir en una plena democracia y se enfrente el uso de la tecnología en favor de los gobiernos.

Diferentes países de América Latina tienen y emplean ese tipo de cámaras; Venezuela cuenta con 30.000 cámaras, Ecuador tiene 4.300 (que adquirió cuando Rafael Correa era su presidente), Uruguay cuenta con 2.100. También compraron Brasil, Argentina y Bolivia. En el resto del mundo, Zimbabue, Uzbekistán, Pakistán, Kenia y Emiratos Árabes Unidos están entre otros países que también las adquirieron. El uso de estas cámaras no es claro para los ciudadanos, pues estos piensan que se usan para disuadir a los criminales. Que las tengan en Venezuela es comprensible dada la naturaleza represiva del régimen, también lo era en el gobierno pasado del Ecuador, en Bolivia es fácil entender que las usen. Pero no es nada fácil comprender que Argentina las tenga, país muy crítico de Venezuela y su sistema de gobierno.

Los ciudadanos deben tener derecho a la privacidad, de lo contrario se pasa a la “casa-estudio” que tenía RCN en el concurso Protagonistas de novela. La gran diferencia en el caso de las cámaras en las ciudades radica en que no se consulta a los ciudadanos, es una decisión arbitraria que busca controlar.

El mal uso de estas no trae más democracia, todo lo contrario, el mayor control del Estado debe hacerse de frente a los ciudadanos, claro está, si se vive libremente. Pero si su uso es para controlar a los ciudadanos, este tipo de cámara no es necesario en una democracia plena.

La tecnología avanza, sí, pero corresponde a los gobernantes conocer el límite donde debe detenerse. Ninguna nación debe entrometerse en la vida privada de sus ciudadanos. Aparentemente trazar la raya es difícil, pero en realidad es sencillo, pues se sabe el propósito último de las cámaras. Mucho me temo que esto lamentablemente es el comienzo de lo que puede ser la manera de controlar a los ciudadanos.

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