Por: Columnista invitado

¿Cambiar el ICFES?

Dado el contexto social del país, donde se requiere cerrar brechas de pobreza e inequidad educativa, es pertinente esbozar algunas situaciones que como referencia se le proponen al ICFES y a Ximena Dueñas, directora general del máximo ente evaluador de la calidad educativa nacional. En primer lugar, la calidad como concepto central de la política educativa requiere pensar un plan de mejoramiento y de articulación (hacer de calidad la calidad) entre los planes sectoriales, plan decenal de educación y los procesos de verificación y aseguramiento que establece el ICFES, para ello esta entidad requiere organizar un plan “decenal de evaluación” que recoja y trace prospectivas a 2025, en términos de la meta del MEN “Colombia la más educada” y de los desafíos propios. Aspectos como el Mejoramiento Mínimo Anual y el Índice Sintético de la Calidad Educatica-ISCE, que se plantean como referentes para medir calidad desconocen aspectos singulares de los contextos institucionales o regionales que se pueden considerar en una prueba saber más integral y que con un mayor tiempo de proceso académico-formativo seguramente arrojan mejores resultados.

A modo de ejemplo es suficiente asumir solo las pruebas saber primaria (grado 5°), saber secundaria (grado 9°) y saber media (grado 11°) las cuales pueden aplicarse cada tres años en el marco de una prueba “saber nacional” general, articulada a una prueba específica “saber regional” que en promedio determine un resultado más pertinente. Así mismo, integrar componentes contextuales del momento histórico que vivimos referidos a la paz y la reconciliación, ayudarían a movilizar la cátedra de paz y su implementación en las instituciones educativas. En este sentido, el ICFES requiere modernizarse para implementar evaluaciones online/en línea y dejar atrás esas tediosas “sabanas de preguntas” mientras tanto utilizar transitoriamente cuadernillos más sencillos y agiles que con seguridad ofrecen mayor efectividad y pragmatismo al estudiante.

No es un exabrupto, incluir un índice diferencial positivo para algunas instituciones de acuerdo al modelo, su ubicación situacional o de oferta de servicios, hay para la muestra instituciones oficiales en la zona rural aisladas de la modernidad tecnológica, niños que pasan meses sin maestros y aun así se someten a la prueba en las mismas condiciones, por lo que sus resultados evidencian siempre una profunda inequidad educativa.

Que bueno que las secretarías de educación tomaran el liderazgo para diseñar/aplicar sus propias pruebas indicativas y analizar de forma específica porque les va mejor a las instituciones de media técnica o propiamente técnicas que a las

académicas. Para mejorar, hay que evaluar, lo que se evalúa y cómo se evalúa. Además de seguir trabajando en liderazgo, gestión y saber pedagógico de los directivos y maestros para que los resultados en las pruebas nacionales e internacionales vayan en una línea de progreso, que evite el fracaso escolar, asegure la cobertura y trabaje de cara al mejoramiento sostenible de la calidad.

El llamado es a la articulación MEN-ICFES, para que los programas ofrecidos por el gobierno nacional como ser pilo paga, maestros de excelencia e incentivos educativos no se vayan a extraviar de su intención social. De modo que las teorías estadísticas y descriptivas se armonicen con las realidades vividas por muchos niños y jóvenes que definen su continuidad universitaria en una evaluación.

José Darwin Lenis Mejía

Profesor Maestría en Educación 

Universidad ICESI

 

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