Por: Piedad Bonnett

Cambie su lógica

Los libros de autoayuda predican que si la realidad no cambia el que debe cambiar es uno.

Pues bien: si usted ya es —como yo— una de esas personas que sufren por la corrupción y la violencia del país, por el cinismo de sus políticos y un largo etcétera, pero además vive de pelea con la lógica de ciertas leyes e instituciones, y con la ineficiencia de montones de servicios y no sabe qué hacer, le recomiendo que haga un sencillo ejercicio de cambiar de lógica. Requiere un poco de esfuerzo, pero es posible que algo logre, y además, quede feliz con usted mismo. Van aquí unos consejos:

1) Enférmese después de lo planeado. Jamás en el presente. Si lo que tiene es más grave que gripa, es decir, si siente mareos y va a necesitar un neurólogo, o si esos dolores estomacales le hacen pensar en un gastroenterólogo, posponga los síntomas dos o tres meses, que es lo que se gasta la EPS en darle cita con un especialista. Así evitará males mayores, como una operación o una ida al cementerio. Hay una opción más fácil: pida una cita privada y aliste medio millón de pesos para consulta, exámenes y medicamentos.

2) Si va a escoger los servicios de ETB, o si se dañó el teléfono o el servicio de internet que tiene con esa empresa, averigüe bien quién está a cargo del departamento respectivo y trate de hacerse su amigo. Es sencillo: investigue de quién es yerno, cuñado, o hermano, o abórdelo como por casualidad en el supermercado y entáblele conversación a propósito del pan o la leche. Así tendrá la palanca que necesita. Esta es hoy por hoy, según todo el mundo y hasta los técnicos mismos, la única manera de que le arreglen su problema antes de uno o dos meses.

3) En el caso de que quiera comprar una casa, asegúrese de que el anterior dueño de la línea telefónica esté vivo. Porque, como esta no pertenece al predio sino a un sujeto, si usted quiere poner discado internacional, o simplemente cancelarla, necesita su firma, aunque esté muerto. Pregunte a la ETB, que no le miento.

4) Si cree que lo van a robar, y teme por ese collar que le dio su mamá de matrimonio, hágale firmar a ella un recibo de venta ficticio por la suma que cree que vale. Y consiga un baúl para echar los recibos de compra de todo lo que corra riesgo: desde la ropa hasta el computador o los ahorritos que guarda entre las medias. Sólo con los recibos podrá probar ante la compañía de vigilancia de su edificio que eso fue lo que le robaron. Pero le advierto: es posible que no le crean.

5) Si necesita poner un sobre al exterior y decide hacerlo por correo ordinario, porque sabe que el documento o el libro que está enviando no es urgente, piénselo dos veces. La posibilidad de que llegue, se lo aseguro, es de menos del 50%. Más bien haga de tripas corazón y pague por esa hojita que su hija le pide los 70 dólares de un courrier.

Y seguro que usted puede aportar otros ejemplos.

 

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