Por: Hernán Peláez Restrepo

Cambio de chip

Para adecuar el lenguaje del fútbol a la tecnología moderna, a nuestra selección le cambiaron el chip.

De ser una selección con fútbol ofensivo pasamos en este partido a una figura defensiva, excesivamente preocupada por tapar a Messi y compañía. Como lo comentaron la mayoría de jugadores: tapar, luchar, correr, fueron los atributos de este grupo.
 
Es imposible que a la mayoría de estos jugadores se les haya olvidado jugar. Porque eso fue concretamente lo visto. No dispusimos de circulación de balón, menos tenencia del mismo e ignorando tanto a Jackson como a Falcao. Este detalle exime a los goleadores, no de responsabilidad, sino de poder cumplir con su papel principal: hacer goles. La pelota nunca les llegó ni tuvieron un socio para una jugada en corto. Es importante señalar el error de Pékerman cuando en pleno primer tiempo y sin cumplir la primera media hora sacó a Teo Gutiérrez. O no estaba cumpliendo el papel asignado el jugador o su inclusión fue equivocada. Pékerman es quien debe conocer mejor a sus jugadores, el momento futbolístico que viven y acertar en la función que les pide.
 
El partido estuvo en el filo para perderse, considerando las opciones de gol de Argentina en los noventa minutos. Nos dimos por bien servidos. Gracias a David Ospina, quien resultó ser la figura del partido, con lo cual se confirma el mérito ofensivo del rival.
 
Ir al punto penal, junto a esa tanda de lanzamientos, fue un excesivo premio para Colombia. La suerte no iba a durar tanto y es increíble cómo los nuestros desperdiciaron tres lanzamientos. Con ello, al menos, dejaron un tibio consuelo de resultar eliminados en esa circunstancia.
 
Habrá tiempo de recapacitar y buscar la manera de regresar a las fuentes del juego en sí. Si la pelota nunca la tenemos y la protegemos, mal podemos pretender controlar un partido. No existió en esta Copa manejo de partido a excepción de un pasaje frente a Brasil. Lograr un gol en cuatro partidos es una sentencia durísima para un grupo de jugadores dotados. Nos cambiaron el chip: de equipo ofensivo y lúcido a equipo defensivo y pobre de fútbol.
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