Por: Luis Carvajal Basto

¿Cambió de estrategia la oposición?

En la medida en que se acercan las elecciones, “llueven piedras” que buscan atajar una nueva reelección Presidencial. Pero ahora no las lanzan  políticos desgastados, directamente, sino terceras entidades y personas.

El precepto según el cual en política no hay reglas, queda confirmado si se observa la actividad de quienes no quieren una nueva reelección. Desde nuestro vecino, el Presidente Correa, hasta  la forma en que ahora se quiere utilizar a la Justicia para pasar cuentas de cobro, al estilo del ex Superintendente Cuello Baute.

Si lo ocurrido la semana que pasó no es una gavilla, se parece mucho. Un coro desafinado, pero un coro, comenzó desde Ecuador con la denuncia contra el ex Ministro Santos y las restricciones a las exportaciones Colombianas que buscan afectar la Economía e indisponer sectores exportadores con el Presidente.

La denuncia del ex Superintendente, quien acusa al gobierno de nombrar notarios a sus amigos(lo cual se hace desde que tenemos memoria), el momento en que se realiza y la manera mórbida con que se filtra una diligencia  ante la corte Suprema a los medios, no es una amenaza sino que quiere ser una bomba contra la reelección. Sus efectos prácticos inmediatos son atemorizar a los congresistas que deben firmar el referendo. La corte, además, es utilizada como tribuna.

Guardadas proporciones, el fallo del Consejo de Estado, que deja en vilo algunas curules en el congreso, puede tener ese mismo sentido de “oportunidad”. Al menos, sus mismos efectos sobre congresistas.

Las declaraciones de sectores del clero se pueden entender en esa misma dirección, así como la ponencia del Magistrado Vives sobre las cuentas del referendo en el Consejo Nacional Electoral, que no convierte en ilegal la solicitud de quienes firmaron.

El nuevo estilo anti reelección se ejerce ahora por parte de sectores y personas pertenecientes a Instituciones con una audiencia que no tienen los tradicionales rivales políticos del Presidente, quienes aburrieron a la opinión con el discurso de “Uribe no porque quiero ser yo” y con el cual han perdido, una tras otra, elecciones y encuestas, incluida la de la semana que pasó. Evidentemente, se trata de un cambio de estrategia.

Entre tanto, una nueva candidatura de Uribe pareciera estar al garete, salvo por la actividad pro referendo del Ministro del Interior  a quien parece le va “bien” con el congreso y bien regular con la opinión. Otros amigos   de la candidatura, incluyendo los firmantes del referendo, tendrían mucho más por decir y parecen a la espera de una decisión final del Presidente.

A estas horas se extraña que la estrategia pro reelección se hubiese centrado en sus aspectos legales y menos en los electores, en la misma opinión, a pesar de la popularidad de Uribe. Parece que la dieran “por descontada” y ello no es estrictamente así, menos ahora  cuando son otros actores los encargados de hacer trabajos de “demolición” de la imagen de Uribe.

Y, a todas estas, una pregunta final: ¿Tutelará nuestra Justicia los derechos fundamentales de los millones de firmantes del referendo como se propuso en esta columna el pasado 26 de Junio? O es que  por cuenta de una mala redacción, los eventuales delitos cometidos por parlamentarios y funcionarios, y tantas declaraciones en los medios de personas que se les oponen, los perdieron?

 

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