Por: Gonzalo Silva Rivas

Cambio de rumbo

En algunos países la visa se ha convertido en herramienta práctica para combatir la inmigración clandestina y controlar la seguridad interna, pero también en barrera para el turismo.

Sin embargo, la necesidad de atraer turistas con poder adquisitivo, en ciertos casos para oxigenar economías en crisis, viene impulsando la tendencia de reducir o eliminar obstáculos en la concesión de tales permisos. 

La Alianza del Pacífico, conformada por Colombia, Chile, México y Perú, acordó excluir las fronteras del bloque regional y crear una visa común para los turistas de terceras naciones. Perú suprimió la visa de negocios para todos los nacionales miembros de la Alianza, y México y Guatemala levantaron las reservas de sus visados.

El económico es el factor más influyente hoy en día para promover y mejorar el diálogo político entre los gobiernos. Los tratados y procesos de integración contribuyen a liberar las economías y estimulan la cooperación y el desarrollo, garantizan el respeto hacia los principios democráticos y estabilizan los vínculos y relaciones multilaterales.   

Colombia es la cuarta economía más importante de América Latina y gracias a su vertiginoso crecimiento en los últimos años, al liderazgo ejercido dentro de la Alianza del Pacífico, a la firma de un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea y a su inminente ingreso a la OCDE, funge de protagonista en los escenarios internacionales. Razón por la que no extraña la contundente votación dada por el Comité de Asuntos del Interior del Parlamento Europeo en favor de la exención de la visa a nuestros nacionales y a los de otras dos naciones, como primer paso de un trámite que seguro saldrá airoso en 2014 cuando se dé el pronunciamiento oficial del Consejo de la Unión.

La crisis económica y financiera que desde 2008 afecta a la Unión Europea puso en evidencia la vulnerabilidad de la región, y la torta se volteó. Colombia, Perú y Emiratos Árabes, países emergentes con altas tasas de crecimiento, reducen su papel emisor y se vuelven receptores, y entre tanto la UE registra elevados índices de emigrantes, como sucede con España y buena parte de las naciones del sur y el este.

El turismo receptivo en el bloque europeo deja más de 330 mil millones de euros al año y no extraña entonces que la competitividad de la industria turística se contemple como estrategia para salir del fondo de los problemas. Los positivos resultados vistos con China, India y Rusia podrían replicarse con colombianos y peruanos, en cuyos países las clases medias se fortalecen e incrementan sus tendencias de viaje.

El restrictivo régimen de concesión de visas se flexibiliza para atraer a ciertas naciones que estilan como importantes emisores de turistas, y que poco a poco y paso a paso perfilan un acelerado cambio de rumbo en el hemisferio.

gsilvarivas@gmail.com

 

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