Por: Julio Carrizosa Umaña

Cambio radical en el ambiente

Lo que pase en los próximos meses en la Ciénaga Grande de Santa Marta, en Bahía Solano, en La Macarena y en la Reserva van der Hammen nos dirá si Cambio Radical merece tener a su jefe en la Presidencia de la República.

Afortunadamente el nuevo representante de ese partido en el Ministerio del Ambiente y del Desarrollo Sostenible es un ingeniero afrodescendiente con suficiente experiencia personal para comprender los problemas que debe resolver; él podría darle al país ejemplo de como el “Cambio” que representa puede preparar al país para la paz. Si tiene suerte y trabaja duro, el ingeniero Luis Gilberto Murillo podría disminuir la mala fama que tiene su partido entre algunos círculos ambientalistas y se colocaría a sí mismo como un valor importante para la nueva Colombia que debemos construir entre todos.

Las soluciones que debe encontrar para esos cuatro problemas no son sencillas, estos cuatro casos resaltan por su complejidad, en especial por la interacción de variables ecológicas, sociales, económicas y políticas. Para solucionar estos problemas, el ministro Murillo necesita diseñar alternativas de suficiente complejidad que logren equilibrar múltiples intereses y que sean completamente coherentes con el buen vivir que se acordó en la Habana como objetivo de la reforma rural.

Los patrimonios ecológicos que están en juego en los cuatro casos son de importancia internacional no solo porque albergan la biodiversidad de ecosistemas únicos en el planeta, sino porque los cuatro han sido ejemplo en años pasados de colaboración e interés de las Naciones Unidas y de algunos de los países que han tenido mayor presencia en la gestión ambiental de nuestro país. Hacer valer en esos casos las funciones dadas a los concejos municipales por el Artículo 313 de la Constitución de 1991 podría establecer escenarios alternativos en los cuales el nuevo Ministro podría tener un papel definitivo.

Los cuatro casos son también ejemplo de la necesidad del desarrollo y cumplimiento en la realidad territorial del Artículo 58 de la Constitución en el cual se estableció la existencia de funciones sociales y ecológicas de las propiedades privadas y públicas. El nuevo ministro podría aprovechar la representación legislativa de su partido para generar una ley que establezca claramente cómo controlar el cumplimiento de esas funciones.

Estoy seguro de que el ministro Murillo sabe cuán importante es lograr un buen vivir sostenible en Colombia y espero que su partido se dé cuenta de esta oportunidad.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Julio Carrizosa Umaña

¿Para qué la universidad pública? I

Alternativas Reales al Glifosato

Vivir bien en la frontera