Por: Ramiro Bejarano Guzmán

Campaña infame

Imposible estar de acuerdo con la estrategia diseñada por unos momios vallunos contra la valerosa gestión del superintendente de Industria y Comercio (SIC) Pablo Felipe Robledo, a quien le han montado la más alevosa campaña para debilitar las investigaciones contra los carteles de los precios que el resto del país sí aplaude.

Acudiendo al veto y a la descalificación personal —mezquindades en las que son diestros ciertos heliotropos caleños—, primero el Comité Empresarial del Valle del Cauca y luego unos columnistas regionales apadrinados o asesores del momierio, han montado la falacia de que las investigaciones por cartelización que adelanta la SIC y que comprometen a varias de sus empresas y dirigentes, son inventos y que se trata de una persecución al Valle. No han podido explicar esos chauvinistas decadentes, entonces, por qué están siendo investigados bogotanos, paisas, costeños, risaraldenses, etc.
 
Conozco desde los bancos del Externado a Robledo, y me consta que es decente y no es un perseguidor, menos de vallunos, tierra que ama como la suya. Por eso me pareció un disparate la diatriba irresponsable de un columnista caleño que creyendo defender la industria regional, optó por calumniar a Robledo sindicándolo de prevaricar, y al mismo tiempo invitó a un levantamiento contra el Gobierno y la SIC. Otro articulista del entorno, subliminalmente justificó  los carteles de los precios con el argumento de que debería considerarse el gran aporte tributario del sector azúcar a las arcas departamentales.  Como quien dice, como pagan impuestos y generan empleo todo les es permitido.
 
Esas son las cosas inexplicables que pasan en mi Valle del Cauca. Todos defendiendo a unos empresarios que nadie está persiguiendo y que, por el contrario, siempre han sido privilegiados por todos los gobiernos. ¿O no están llenas de momios la Casa de Nariño y las embajadas?
 
¿Dónde andaban estos articulistas paranoicos de hoy cuando el departamento y buena parte de su clase política estaban en manos del tenebroso “Cartel de Cali”? Qué gran lección de decoro habrían dado si en esa hora oscura hubieran pedido que el Valle se alzara contra el delito y el dinero fácil. ¿Dónde estaban cuando las llamadas fuerzas vivas crearon el Bloque Calima y el paramilitarismo en las narices de todo el mundo?. ¿Por qué no protestaron cuando algunos de ellos fueron al Caguán a pedirle a Simón Trinidad que secuestrara políticos y no industriales? ¿Por qué no les incomoda la Zona Franca Zonamerica que ha autorizado el alcalde Rodrigo Guerrero a una firma uruguaya? ¿Será que los uruguayos son aliados del Grupo Carvajal? ¿Por qué tan calladitos con el Falabela que pretenden construir en el parqueadero de la plaza de toros? ¿Cuál constructor con raíces familiares en los medios ejecutará el proyecto? La asonada momia solo se oye ahora para atacar un funcionario probo.
 
Algunos de esos momios prepotentes consideran que todos son deshonestos, pero que sus avivatadas son corrupción buena, como la que propiciaron y toleraron de la mano del traidor e inepto de Angelino Garzón, cuando convirtió en gobernador interino a uno de ellos, el indelicado Francisco Lourido, quien ejerció el cargo siendo deudor de una millonaria condena judicial impuesta a una sociedad de su familia por violar los intereses y derechos colectivos de la ciudad. ¿Ya la habrá cancelado?
Se equivocan quienes enarbolan la bandera de la vallecaucanidad para arropar a quienes no necesitan de una defensa tan miserable y odiosa, como la que decidieron asumir algunos de esos empresarios contra Robledo. La cosa no es por ahí. Si de verdad quieren restablecer su prestigio, que convenzan a la comunidad de que mientras sus bolsillos se llenaban de utilidades no estaban asaltando a miles de consumidores. Háganlo “por el bien de mi Valle, ¡adelante!, por la paz, por la fe y la virtud” como reza nuestro himno. Lo demás son patadas de unos momios ahogados en su soberbia y en sus indelicadezas.
 
Adenda. ¿Allanamientos policiales sin orden judicial, como lo propone el proyecto de Código de Policía? No al Estado Policivo. Ningún demócrata puede estar de acuerdo con ese esperpento.
 

 

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