Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Campañas y propuestas de desarrollo

En momentos en que se define quiénes serán los candidatos presidenciales de los diferentes partidos, se debe iniciar la construcción de propuestas que hagan la campaña atractiva para los ciudadanos. Nadie tiene asegurada la Presidencia y por eso el debate de las ideas es importante.

Sabemos que todos van a hablar de paz, prosperidad y desarrollo. El punto está en el cómo, en el camino que cada grupo se propone recorrer. Sabemos que en el tema de la paz hay posiciones muy diversas y casi contrarias respeto al camino a recorrer. Otro punto sobre el que quiero llamar la atención y que hoy preocupa a muchos colombianos es el de minería, medio ambiente y calidad de vida. Este tema, que hace unos años pasaba desapercibido, hoy convoca a muchos colombianos.

Sabemos que hay que hacer una minería responsable, de mínimo impacto social y ambiental, que aporte al desarrollo sostenible del país y que contribuya a superar las condiciones de pobreza y las desigualdades. Estos puntos no necesariamente serán retomados por todos los candidatos, pero, aun entre quienes los retomen en sana lógica, el cómo lograrlo es lo que hace la diferencia.

En los dos gobiernos anteriores, cada presidente lo enfocó de manera diferente, pero no radicalmente distinta.

El gobierno Uribe consideró que lo importante era atraer a toda costa el capital extranjero y ofreció condiciones excepcionales a quienes se decidieran por invertir en este sector. Las concesiones mineras, las exenciones de impuestos y la promesa de agilizar y disminuir las exigencias para las licencias ambientales se pusieron a la orden del día. De hecho se desmontó el Ministerio del Ambiente y se “agilizó” la entrega de títulos mineros, se simplificó el trámite de las licencias ambientales y poco o nada se hizo de supervisión para el cumplimiento de las exigencias de manejo ambiental. El gobierno de Santos mantuvo la prioridad de la minería sobre el quehacer de otros sectores e intereses, pero restableció el Ministerio de Medio Ambiente. Sin embargo, mantuvo para la gestión ambiental una baja asignación de recursos del presupuesto nacional.

La minería que antes era vista como una actividad de interés público y una oportunidad para el crecimiento económico, hoy es vista y sentida, por la sociedad y especialmente por muchas comunidades locales, como una amenaza que atenta contra sus propiedades y su bienestar. Muchas comunidades, e incluso gobernadores de departamentos, piensan que la minería significa la destrucción de bienes y servicios ambientales, especialmente relacionados con el suministro de agua, tanto para el consumo humano como para otros usos. En buena parte del territorio nacional, la presencia de recursos naturales no renovables es hoy evaluada por los ciudadanos, potenciales votantes, más como una amenaza que como una oportunidad.

Frente a la minería, frente al cambio climático, frente a la expansión de la agroindustria y a los impactos ambientales y sociales asociados a estos fenómenos, ¿qué nos dicen los candidatos? Quisiéramos saber qué piensan, para saber por quién votar.

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