Por: Óscar Sevillano

Canal Uno versus Canal Capital

El Canal Uno ha sido motivo de grandes titulares en la prensa y tema de conversación en los grandes círculos del periodismo y del debate nacional. Sin embargo, lo que se ha visto desde el día en que inició su nueva programación resulta demasiado pobre si se tienen en cuenta las nuevas características del mercado de la televisión, que sí han venido implementado los canales regionales, uno de ellos, Canal Capital.

Me da la impresión de que el Canal Uno se modernizó y se preparó para competir en el campo de las noticias, que es tan solo un elemento más del mundo de la televisión, mientras relegó y se olvidó del resto de temas que componen una parrilla de programación. En el entretanto, vemos que la verdadera alternativa en programas para la pantalla chica la hacen los regionales como el Canal Capital, que aunque se emitan y se produzcan para determinada zona del país, hoy se pueden ver en cualquier lugar de nuestra geografía nacional a través de la señal por cable.

Con el cambio de administración en Bogotá, el saliente director y hoy experiodista y concejal de Bogotá, Hollman Morris, en medio de sus afirmaciones sembró la intriga de que  “el Canal Capital no volvería ser lo que fue con él, mientras estuvo a la cabeza de este medio”. Hoy vemos que no es así,  y que su declaración corresponde a los egos y vanidades que suelen llegar al cerebro de los seres humanos cuando se les hace un reconocimiento por determinada labor en el marco de su profesión.

El problema es que a Morris el ego y la vanidad  le llegaron de tal forma que se puede asegurar, sin ninguna duda, que estos dos complejos de superioridad lo tienen  supremamente poseído.

El verdadero  problema de Canal Capital es que durante mucho tiempo perdió la conexión que debe existir entre un medio de televisión creado para determinada zona del país y los habitantes de ese mismo territorio, lo que ha hecho difícil que se fomente una tradición en la sintonía de este medio al interior de la ciudad.

Lo anterior sucedió porque fue utilizado para darle pantalla a la segunda administración de Antanas Mockus, junto con las de Luis Eduardo Garzón, Samuel Moreno y, en buena medida, a la de Gustavo Petro, aunque en este tiempo se logró conquistar una franja de teleaudiencia, gracias al periodismo de opinión que trabajaron personajes nacionales como María Elvira Samper, Margarita Cabello, León Valencia, Antonio Caballero y Laura Gil, quienes hicieron un gran esfuerzo por mantener una independencia entre su labor y lo que ocurría con el alcalde de turno.

Hoy el Canal Capital viene elaborando una producción para televisión que se le puede considerar como la verdadera alternativa, no solo porque, a diferencia del Canal Uno, el primero le ha apostado a las plataformas digitales, mientras el segundo pareciera que le apuesta a una teleaudiencia que se quedó  en la primera década de los años 2000.

En cuanto a la desconexión que existe entre la ciudadanía y el Canal Capital, se ha venido solucionado en la medida en que a ésta se le hace  partícipe de la programación, sin que necesariamente se emitan programas donde se acuda a la lástima y a la compasión, con el argumento de que esta es la mejor manera de trabajar por los derechos humanos.

Lo anterior se ha trabajado de manera silenciosa, permitiendo que los bogotanos le sintonicen una vez más, no para ver lágrimas, ni para observar al alcalde de turno hablando desde un balcón al mejor estilo de José Acevedo y Gómez, sino para manifestar sus alegrías e inconformidades, y para expresar su manera de pensar y formas de vida, de una manera fresca, espontánea y con total independencia.

Es de anotar que mientras el Canal Uno adquirió novelas extranjeras y una serie de enlatados que poco interés generan en la teleaudiencia nacional, Canal Capital le apostó a las producciones de la Facultad de Cine y Televisión de la Universidad Nacional, quien ha elaborado diferentes trabajos que muestran el modus vivendi en diferentes territorios de la geografía nacional.

En pocas palabras, mientras Canal Capital y los demás canales regionales le apuestan a una televisión cien por ciento nacional, que en su mayoría refleja la realidad de sus territorios, con una programación de calidad, el Canal Uno diseñó una parrilla de programación que, de no ser por los noticieros y el gran esfuerzo de  sus periodistas y presentadores —a diferencia de Luis Eduardo Garzón, que no me explico a quién se le ocurrió la idea de llevar a un político a la pantalla chica para que realice una labor que bien podrían hacer comunicadores de la talla de Claudia Morales, Yolanda Ruiz, Oscar Montes, etc.—, hoy seguiría siendo un canal en estado convaleciente.

Lamento además que el Canal Uno no parezca servir  de fuente de trabajo para el gremio actoral, hecho que me gustaría no solo a mí, sino a muchos colombianos, porque en lugar de adquirir dramatizados y series extranjeras, debería arriesgarse por elaborar producciones nacionales. Para esto cuenta con la experiencia de RTI, quien tiene una amplia trayectoria en este campo, con excelentes resultados en la materia como Los cuervos, Lola Calamidades, En Cuerpo ajeno, ¿Porque mataron a Betty si era tan buena muchacha?, Zarabanda, etc.

Puede ser que las comparaciones sean odiosas y algunos dirán que cómo se ocurre comparar lo que hace un canal regional como Canal Capital con otro de carácter nacional como lo es Canal Uno. Sin embargo, es de anotar que mientras el primero, a pesar de ser  pequeño, elabora productos que son de interés del ciudadano, el otro parece perdido entre las ganas de salir de adelante y el cómo salir adelante.

@sevillanojarami

 

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