Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria

Candidatos uribistas

EN LA MEDIDA EN QUE URIBE NO SE decide y que todo el mundo cree que no se lanzará, empieza la campaña electoral a la Presidencia.

Ya hace unos días apareció una encuesta de Invamer en la que si las elecciones se hicieran en estos momentos el ganador sería Juan Manuel Santos, seguido por Sergio Fajardo.

Ello tiene sentido en la medida en que a Juan Manuel le están haciendo la campaña en Ecuador sin mover un dedo en Colombia y sin recorrer el país, como lo están haciendo los otros candidatos. Efectivamente, aunque él hizo un buen ministerio con operaciones militares exitosas, tuvo la habilidad de no dejarse ensuciar con los falsos positivos, se retiró en buen momento, no se ha lanzado oficialmente, está por fuera del país y el conflicto con Ecuador lo ha puesto como un mártir y como un héroe. Que un auto de detención es una injusticia, es verdad, y que la pelea de Ecuador en gran parte obedece a asuntos electorales y a una estrategia de distracción por parte del presidente Correa para desviar la atención de la opinión pública sobre asuntos domésticos, es también una realidad.

El Presidente, quien nunca se ha manifestado claramente hacia ningún candidato, decidió apoyar a Juan Manuel en esta batalla desigual del Estado ecuatoriano contra el ex ministro, extendiéndole su pasaporte diplomático por un tiempo más de tal manera que lo cobijara la inmunidad diplomática que otorga la Convención de Viena, para evitar que sea tomado preso en cualquier lugar del mundo.

Igualmente esta semana, Noemí renunció a su cargo como embajadora ante el Reino Unido, a decir de muchos porque el Presidente se lo pidió para que aspirara por el uribismo. Ella fue llamada por el Partido Conservador que, si se une al uribismo, tendría que competir por la candidatura de esta tendencia política probablemente contra el candidato Juan Manuel Santos, quien es el más fuerte en las encuestas. Noemí es popular y tiene carisma, y Juan Manuel lo es menos pero en intención de voto le gana a ella.

Estos candidatos tienen que empezar a trabajar y a recorrer el país, pues Uribito lo viene haciendo desde hace meses, lo que ya refleja en las encuestas hasta el punto de que hoy estaría por encima de Noemí. Uribito se está dando a conocer y algunos dicen que más que la Presidencia lo que quiere es la Gobernación de Antioquia, pues quiere seguir los pasos de su mentor.

Por su parte, Noemí tiene una fuerte tarea por delante, ya que debe primero ganar la consulta dentro del Partido Conservador, para luego ganar credibilidad con sus antiguos partidarios que se unieron a su causa y que entregó rápidamente por una embajada, y, por último, meterse más en la vida de este país.

Hay que esperar un tiempo más, pero por ahora es evidente que, como están las cosas, Uribe no se lanza aunque quiere poner su sucesor. Probablemente lo que quiere es que le guarden la espalda.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Ana Milena Muñoz de Gaviria