El país de las maravillas

Caos inmejorable

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Escasos de argumentos frente al desmadre nacional, el gobierno Duque y los más cercanos, que cada vez son menos, optaron, para confundir, por la estrategia del caos extremo en el lenguaje, las cifras y las propuestas de solución, que no respetan la coherencia entre sus mismos discursos.

Lo prueba la descoordinada intención de proponer un nuevo lenguaje para minimizar la gravedad en áreas que sus votantes consideraban chuleadas, como el orden público. Denominar, como hizo el presidente en su teleentretenimiento, las crueles y múltiples masacres como fallecimientos solo puede ser comparado en inhumanidad con el lenguaje dizque técnico, según Diego Molano, director del Dapre, que se esconde detrás de la etiqueta de homicidios colectivos, o con la disculpa inexcusable del mindefensa del lenguaje coloquial.

Igual pasa con el engañoso manejo de cifras y comparaciones, más imposibles que el aislamiento preventivo, sacadas de prisa de manuales sobre cómo mentir con estadísticas. En su afán por desdecirse diciendo, Duque acude a autoinculpaciones como esa de que las masacres nunca se fueron, levantando ampollas entre obcecados uribistas que perjuran que todo eso lo acabó la Seguridad Democrática de comienzos de siglo.

Frente a ese manejo sinuoso de datos, no parece pertinente oponerse haciendo sólo énfasis en otras cifras, por certeras que sean, y dejarse llevar, como en la pandemia, por la abstracción e insensibilidad de gráficos y números, que poco sentido asignan a la tragedia y además cierran el debate.

Incrementa la postración argumental el Gobierno al estigmatizar a las víctimas con señalamientos reduccionistas y a priori, como que el narcotráfico —o economía ilícita, para seguir en sus términos— es la causa de las masacres. O ideas oportunistas, como la de que la aspersión aérea reducirá la violencia, otra vez del mindefensa.

Un caos inmejorable, si acudimos al oxímoron, que termina de desdibujar a Duque. Lejos está la época de ministros fusibles para salvar al jefe; ¿entramos en la era de mandatarios como chivos expiatorios para abrirles camino a soluciones extremas?

www.mariomorales.info y @marioemorales

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