Capital natural y política monetaria

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En el contexto mundial, Colombia es potencia por su biodiversidad. Ocupa el primer lugar en el mundo en número de especies de aves y orquídeas; el segundo en plantas, anfibios, mariposas y peces de agua dulce; el tercero en palmas y reptiles, y el cuarto en mamíferos. Somos el segundo país que alberga más biodiversidad en el mundo y para su conservación juega un papel determinante el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP) que, incluyendo los Parques Nacionales Naturales (PNN) y las reservas naturales privadas, reúne 1.400 áreas, ocupando el 16 % de la superficie del país.

El trabajo comprometido y efectivo del equipo de PNN y del SINAP, bajo el liderazgo de Julia Miranda, quien estuvo 17 años como directora, logró que el Sistema sea uno de los más importantes del mundo. Conocí e interactué laboralmente en muchas oportunidades con Julia Miranda. Algunas veces estuvimos de acuerdo, otras tuvimos puntos de vista muy diversos, pero siempre fue una relación amable y respetuosa. Es excepcional que un funcionario público de alto rango que dure tanto en el cargo obtenga una evaluación pública positiva de su desempeño como lo ha logrado Julia. Esto habla muy bien de su gestión y compromiso. Su reconocimiento también es internacional: es la presidenta adjunta de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas.

Hace poco, Julia fue sorpresivamente removida de su cargo. Los medios de comunicación, movidos por las redes sociales, hicieron un gran escándalo de algo que es rutinario en la administración pública. Lo excepcional es que hubiese estado casi cinco períodos presidenciales en el mismo cargo. Los periodistas, buscando noticia, le preguntaron sobre irregularidades y sanciones en los Parques Tayrona y Sierra Nevada de Santa Marta. Esperaban que, herida por haber sido removida, hiciera denuncias. Ella, con gallardía, valor y decisión, aceptó que salir es parte de las reglas del juego. Fue digna y respetuosa con la institucionalidad. Ojalá así actuaran todos los funcionarios públicos.

Cosa distinta, muy distinta, cuestionable y equivocada estratégicamente es la selección de su sucesor. Esto prende todas las alarmas. Si revisamos criterios y procedimientos sobre el reciente cambio en la dirección de dos entidades claves, Banco de la República y PNN, donde las medidas son importantes por su impacto de largo plazo para el país, vemos diferencias relevantes. Como gerente del emisor se nombró a un prestigioso economista: Leonardo Villar, profundo conocedor de temas relacionados con política monetaria e impactos macroeconómicos, con reconocimiento nacional e internacional, representante de Colombia ante el Fondo Monetario Internacional. Simultáneamente, en la dirección de PNN y del SINAP se nombró a Orlando Molano, inexperto, sin trayectoria ni reconocimiento. En uno primó lo técnico; en otro, la politiquería.

Si bien el Plan Nacional de Desarrollo dice que la biodiversidad es un activo estratégico de la nación, la financiación y el respeto a las instituciones encargadas de conservarla y usarla no ratifican ese enunciado. Hoy dependemos de aportes internacionales para mantener los PNN y el apoyo internacional a la agenda ambiental de Colombia depende de la seriedad con que el Gobierno la asuma.

El nombramiento de Molano preocupa. Como ciudadanía estamos atentos. PNN tiene institucionalidad, legalidad, resultados y compromisos nacionales e internacionales que nos interesa que se cumplan. Por su importancia y complejidad, y para evitar que cosas como estas se repitan, PNN requiere para su manejo una junta independiente similar a la del Banco de la República.

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