Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Carbón, contra viento y marea

El peso relativo del agua como fuente generadora de energía, la sequía, la deforestación de las cuencas andinas, la variabilidad climática asociada al calentamiento global y la falta de una efectiva y eficiente regulación han generado la “tormenta eléctrica perfecta”.

Se discute cuál es la mejor alternativa para asegurar el suministro de energía, siendo Colombia un país rico en sus fuentes: agua, viento (eólica), sol, gas y carbón. Hoy se genera el 70% de la energía en centrales hidroeléctricas y el 30% restante a gas y carbón, con una minúscula participación de energía eólica y solar.

El mundo se está moviendo hacia las energías renovables. Sin embargo, ante la escasez de agua por el fenómeno de El Niño, las empresas especializadas en fuentes no renovables están presionando para que nuestra canasta de oferta energética aumente el uso de carbón. A puertas de la XXI Conferencia Mundial sobre Cambio Climático en París, esto es absurdo.

A nivel global, la producción de energía es la principal fuente de gases de efecto invernadero (GEI). Las termoeléctricas a carbón aportan el 40% de la energía y generan el 72% de las emisiones, siendo el combustible fósil que genera más GEI por kilovatio producido. Según el documento del Fondo Monetario Internacional How Large Are Global Energy Subsidies? (2015), se calcula que, a nivel mundial, el carbón recibe un subsidio de cinco millones de dólares por minuto, pues no se incluyen en su precio de venta los costos asociados al efecto sobre la salud de las comunidades locales por la contaminación del aire y el efecto global por sequía, inundaciones y tormentas asociadas al cambio climático. El mismo documento señala que, si se suspenden estos subsidios, el consumo de energía fósil disminuirá en 20% y se reemplazaría por fuentes de energía renovables.

El reciente Congreso del Mercado de Energía Mayorista, adelantado en Cartagena, reconoció que la energía eólica podría abastecer el 20% de la demanda actual. El Ministerio de Minas y Energía y la Comisión de Regulación de Energía y Gas han empezado a trabajar el tema. Es urgente hacer ajustes en el Plan de Expansión Eléctrica y hay varias firmas —Enel Green Power, Isagén, EPM, Century Energy, Risaralda Energy y el grupo Celsia, entre otras— pendientes de estos ajustes para invertir en generación con viento y sol. Anteriormente, estas fuentes renovables estaban condenadas por considerarse energías poco firmes. Ahora, en muchos países son valoradas como ambientalmente amigables y confiables. Hoy, países como Costa Rica, Dinamarca, Escocia, Suecia y Finlandia basan su producción de energía en fuentes renovables.

En París se definirán mecanismos para impulsar energías renovables y limitar las energías de origen fósil. Nuestro Plan de Expansión Eléctrica tiene que estar acorde con la dinámica global. Tenemos que dejar enterrado el carbón. No es posible enfrentar el cambio climático construyendo nuevas termoeléctricas a carbón, que acentúan el calentamiento global.

El carbón va contra viento y marea. Contra el viento, por su contribución al calentamiento global como fuente de energía. Contra la marea, pues el calentamiento global, entre otros muchos efectos, aumenta el nivel de los océanos y amenaza inundar las ciudades costeras.

* Miembro Consejo Nacional de Planeación. @Juparus

 

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