Por: Columna del lector

Carlosgavirias

Se afana Cecilia Orozco por que nazcan en Colombia más carlosgavirias y desterremos a los pretelts (El Espectador, “El enorme contraste”, abril 8, 2014). 

El afán tiene harto de agridulce porque vaya que nacen muchos de aquéllos, pero, una vez sometidos a la férula de familia-escuela criollas, terminan actuando como éstos. La solución no estaría sólo en fomentar sus nacimientos sino en trabajar para que el aparato educativo familiar escolar no continúe desbaratando las posibilidades de que hombres de bien sustituyan a nuestra fracasada generación, la misma preteliana que fomentó y no quiere dejar morir la última vulgar versión de nuestra guerra sin adjetivos.

Bernardo Congote. Bogotá.

Ser bilingüe

Dominar dos idiomas ha sido siempre útil y valioso. Aunque en épocas pretéritas era una distinción de ciertas clases sociales, hoy, con la globalización, constituye una ventaja innegable. El Ministerio de Educación, bajo nuevo liderazgo, ha lanzado el proyecto de enseñar el inglés en todas las escuelas del país con la colaboración de voluntarios, personas nativas de Norteamérica o también colombianos nacidos o criados en Estados Unidos y que posean doble ciudadanía; la organización norteamericana Heart for Change coordina este loable proyecto. 

En dos crónicas al respecto, El Espectador ha presentado a la comunidad Una Alianza Educativa y recientemente Ser Bilingües para abrir mercados, esta última acompañada de una tabla estadística que señala la ventaja económica que Colombia espera obtener de estas innovaciones. El nivel de formación de las personas con bilingüismo señala que la mayoría de los posibles empleados son bachilleres, y estudiantes de educación superior, seguidos por tecnólogos o técnicos, lo cual suma 56%. Es por lo tanto muy loable que el Ministerio de Educación haya lanzado el programa nacional de bilingüismo escolar porque la educación es una ruta hacia el progreso personal; ojalá de esta manera los jóvenes de las clases menos favorecidas tengan un horizonte más amplio y enfoquen su capacidad intelectual hacia acciones sanas y no hacia la criminalidad. 

Es de esperar que si se logra que los sueldos devengados sean justos, y por lo tanto atractivos, el nivel de formación de posgrado y de profesionales, hoy con porcentajes bajos, de 2% y 15% respectivamente, aumente proporcionalmente. Las presentaciones hechas por El Espectador son muy importantes para que la juventud estudiosa y los padres de familia sepan que si hay liderazgo hay esperanza de un mejor futuro para sus hijos, y para sus nietos, ¿por qué no?

Héctor A. Chamorro R. Bogotá.

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