Por: José Roberto Acosta

Carrasquilla violó regla fiscal

La reforma tributaria de Alberto Carrasquilla sería innecesaria si como ministro de Hacienda hubiera presentado un presupuesto austero para 2019, pero le aplicó un crecimiento de 10,87 %, muy superior a la suma de la inflación y crecimiento esperados y equivalente a un gasto adicional por $25,39 billones respecto al último presupuesto aprobado por la administración de Juan Manuel Santos.

Los $259 billones aprobados en el Congreso en tiempo récord el pasado 17 de octubre viola el artículo 334 de nuestra Constitución Política, que desde el año 2011 obliga a considerar la sostenibilidad fiscal como un criterio que oriente a las ramas y órganos de poder público dentro de sus competencias, en un marco de colaboración armónica y ajustando los artículos 339 y 346 de la Constitución para que el Plan Nacional de Desarrollo y la Ley del Presupuesto General de la Nación respeten ese marco de sostenibilidad fiscal, desarrollado por la Ley 1473 de 2011. El Gobierno atentó premeditadamente contra esta regla fiscal y ahora quiere que la clase media susbsane el lío.

Carrasquilla adicionó $2,7 billones para trasporte, 52,1% mas de lo gastado este año, desestimando que, con la Ley de Infraestructura, las asociaciones público privadas y los $5,6 billones de la venta de Isagén, en manos de la Financiera de Desarrollo Nacional y créditos de Findeter, este sector debería financiarse sin problema. Tramitó $1,6 billones adicionales para el Ministerio de Hacienda, que contaría con $15,5 billones para repartir mermelada entre congresistas que se plieguen a sus deseos alcabaleros y que ignoran las valiosas recomendaciones de la Comisión del Gasto y la Inversión Pública que el año pasado presentó para volver más eficiente el presupuesto estatal.

El Gobierno amenaza diciendo que si no le aprueban su reforma tributaria cancela la ayuda social para subsanar probreza. Falso. Tal vez congele dichos gastos, pero no puede cancelarlos.

Chantajear al país diciendo que el Gobierno no tiene plan B para financiar tan desbordado e inconstitucional presupuesto no solo habla mal de las calidades como economista de Carrasquilla, sino que pone en riesgo de manera irresponsable la confianza de los mercados y el grado de inversión de la deuda pública. El nuevo Gobierno es el origen del descuadre fiscal y está en manos del mismo Gobierno su solución, no en el bolsillo de la clase media.

@jrobertoacosta1       

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