Por: Antonio Casale

Carta abierta a Leonel

Querido Leonel:

Me atrevo a comenzar con la palabra “querido“, porque aunque no lo conozco, siento que todo el país, deportivo y no deportivo, siente que usted es eso, un tipo querido. Verlo en la rueda de prensa el día que se anunció su nombramiento fue muy bonito. Sentí que usted transmite esa idea de quien se quiere comer al mundo y dejarlo todo en su trabajo. Y cuando eso sucede, las probabilidades de éxito son muy altas. Sin embargo, es bueno que tenga en cuenta algunas recomendaciones desinteresadas para que, los mismos que hoy lo abrazan con su nombramiento, mañana no lo despidan como culpable de algo que ya está contaminado, pues el fútbol colombiano carece de estructura.


A su favor tiene su hoja de vida, nunca le ha quedado grande su trabajo. Tres mundiales jugados, un título de Copa Libertadores que se consiguió con sus pies en aquel cobro desde el punto penal, jugó en Europa y a su corta edad ya fue campeón en Colombia, como jugador y como técnico. Cuenta con un grupo de jugadores unidos en lo colectivo, que se encuentra en su madurez futbolística en lo individual. A usted le gustan más los equipos verticales y atrevidos para atacar, y los que juegan en Europa están mas acostumbrados a eso que a defenderse miedosamente.


Leonel, usted tendrá que acostumbrarse a hacer las cosas sobre la marcha, aquí no hay estrategia dirigencial de nada, así que eso es lo que hay, con eso hay que clasificar. No sea tan cercano a ningún periodista, nuestra función es informar y opinar, pero nunca seremos los que debemos poner o quitar en su equipo. Cuidado con los empresarios que quieren poner jugadores en la selección para promocionarlos, no olvide el objetivo general, que es sacar adelante esta causa nacional. En los momentos de vacas flacas tenga tranquilidad y mesura, ya sabe que en este país cualquier cosa puede pasar, pero el líder del equipo no puede perder la calma nunca.


Siga su corazón, ese nunca falla. Aunque muchos queríamos entrenador extranjero y otros dudaran de sus capacidades por su juventud, es una linda oportunidad de demostrar que cuando hay un buen líder, que sabe jugársela con lo que hay, es sólo cuestión de poner a andar los sueños y decir, “¡listo papito, si es ya, es ya!”.

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