Por: Álvaro Restrepo

Carta abierta a los Jóvenes Creadores del Chocó

Invitado por el festival Detonante, una iniciativa privada liderada por María López, Felipe Jaramillo y José Francisco Aguirre y creada con el fin de combinar la innovación social y la cultura para resignificar un territorio, estuve durante ocho días trabajando con el colectivo de danza Jóvenes Creadores del Chocó. Veintidós talentosos jóvenes chocoanos se unieron a 11 bailarines de la Compañía Cuerpo de Indias (núcleo profesional de El Colegio del Cuerpo de Cartagena) para presentar fragmentos de nuestra obra “Negra/Anger (homenaje a Nina Simone)”, en un gran escenario instalado en el malecón en frente del imponente Río Atrato. Fue esta mi tercera visita a Quibdó: cada vez que voy regreso con el corazón anegado (y anudado) de emociones y sentimientos contradictorios. Con esta tierra y sus gentes me une un vínculo íntimo y desgarrador, a través de la figura ausente de mi hermana, la socióloga Mónica Restrepo (q.e.p.d.), fallecida hace 17 años. Mónica fue una de las artífices, junto con muchos líderes sociales de la región, de la trascendental Ley 70 de 1993 (Ley de Comunidades Negras), para muchos la pieza legislativa más importante desde la abolición de la esclavitud, ya que reconoce los derechos de las comunidades sobre la propiedad colectiva de sus territorios ancestrales, entre otras reivindicaciones y conquistas. La actual viceministra de Cultura Zulia Mena, exalcaldesa de Quibdó, organizó en su ciudad hace unos años un conmovedor homenaje a mi hermana y desde entonces sueño con poder extender un brazo o una pierna del cuerpo de El Colegio del Cuerpo (eCdC) para involucrar y beneficiar a jóvenes talentos de la región...un Chocolegio del Cuerpo...

[email protected] [email protected] integrantes de Jóvenes Creadores del Chocó:

Aún es muy pronto para digerir y valorar lo que fue el fecundo intercambio artístico, pedagógico y humano con ustedes. Espero que el tiempo les permita sopesar y decantar los flujos de energía, conocimiento y amor que fueron parte esencial de este diálogo creativo. En menos de una semana logramos encontrar un ritmo de trabajo, de concentración y de disciplina comunes... muy diferentes quizás a los que están ustedes habituados. Pero se llegó a un resultado artístico de gran factura y profesionalismo. Quibdó, que los conoce en el registro de lo que ustedes llaman baile “exótico” y que realizan con asombroso virtuosismo, pudo verlos en el escenario en otro registro —más abstracto y poético— sin dejar de percibir la potencia de su capacidad interpretativa, rítmica, lúdica... La propuesta escénica con la que llegamos desde Cartagena, NEGRA/ANGER, nuestro homenaje a la descomunal artista y activista afro norteamericana Nina Simone, les permitió a ustedes hablar —de otra manera— de un tema que hace parte de la realidad de su pueblo y del nuestro y, a la vez, de la experiencia humana. Negra/Anger, que comienza siendo un grito y una denuncia en contra de la segregación racial y en contra de cualquier tipo de discriminación, termina en una fiesta, en un canto corp/oral que celebra la diversidad humana. El grupo Negra/Anger/Quibdó que interpretó la obra, compuesto por 32 bailarines de todos los colores, trayectorias artísticas y procedencias étnicas diversas, habló de unos asuntos que trascienden el color de la piel y la camisa de fuerza de las identidades locales, para adentrarse en terrenos que nos pertenecen a todos: la raza y la identidad humanas.

En el Chocó nos duele Colombia de una manera muy especial y aguda: ¡tanta riqueza humana (talento, cultura, tradiciones) en medio de tanta pobreza material!... ¡Tanta pobreza humana (corrupción, violencia, abandono del Estado y auto-abandono) en medio de tanta riqueza material (¡recursos naturales infinitos! ¡biodiversidad sin par!). ¿Cómo romper el círculo vicioso de costumbres políticas enfermas, codicia, indolencia, saqueo? ¿Cómo hacer para que el país se dé cuenta de la belleza infinita de sus niños y jóvenes y del potencial humano extraordinario que en muchos casos se desperdicia, se dilapida o se malogra? Seres humanos-minas de diamante...auténticas gemas que, si la educación y las oportunidades no pulen, se convierten, como ha pasado durante generaciones, en otro tipo de minas: carne de cañón para la delincuencia, la guerra, la violencia multiforme, la demencia...o, en el mejor de los casos, la mediocridad y la frustración por la no-realización de esos talentos.

Trabajando con ustedes, Jóvenes Creadores del Chocó, sentí como pocas veces el vigor de un colectivo de seres prodigiosos que —si recibe la orientación artística, pedagógica, política, humana correctas y el suficiente apoyo económico— pueden llegar a convertirse en un proyecto paradigmático (ya lo son): ¡ejemplar! De lo que es posible lograr en nuestro país cuando se ofrecen oportunidades. La realidad de los barrios de la Cartagena profunda, en los que nosotros trabajamos, no es muy diferente de la que viven ustedes allá... Les puedo asegurar que, a través de nuestra praxis pedagógica/artística/política de más de 20 años hemos comprendido y comprobado que la educación con y para el Arte puede transformar la vida de seres y comunidades para siempre: nuevas nociones de riqueza y de valores pueden ser transmitidos e interiorizados, para formar seres —ciudadanos— más sensibles, compasivos, creativos, emprendedores... corresponsables.

La era del posconflicto y la naciente paz que en nuestro país debemos construir entre todos son el terreno abonado para que florezca esta alianza que hoy El Colegio del Cuerpo desde Cartagena le propone al Estrato Talento del Chocó, representado en ustedes, Jóvenes Creadores: seres humanos de luz y de esperanza.

Gracias por acogernos en esa tierra bendita.

Con afecto,

Álvaro Restrepo y [email protected] en El Colegio del Cuerpo de Cartagena.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Álvaro Restrepo

Salto al vacío / salto al pasado...

Respuesta a Clemencia Vargas

El ridículo como estrategia de campaña

Tomenú: nuevo movimiento político

Carta (súplica) abierta a Gonzalo Córdoba