Por: Daniel Emilio Rojas Castro

Carta al presidente Juan Manuel Santos Calderón

Señor presidente, 

Las últimas administraciones de Colombia y Francia han mostrado interés en construir la Casa Colombiana de la Ciudad Universitaria Internacional de París.

Sus visitas de 2011 y 2015 a Francia, así como la visita del presidente Hollande a Colombia para respaldar los acuerdos de paz, fueron pasos importantes en el fortalecimiento de la relación bilateral. La construcción de la Casa Colombiana sería un estímulo adicional para profundizar los vínculos comerciales y empresariales entre los dos países, además de brindarle un respaldo institucional a los estudiantes colombianos que cada año buscan en el sistema de educación superior francés la oportunidad para enriquecer y profundizar su formación profesional y sus inquietudes intelectuales.

Las exportaciones colombianas hacia Francia están mucho mejor orientadas que hacia otros países del mundo. A pesar del repliegue que experimentó el comercio exterior en 2014 y 2015, los reportes aduaneros muestran que nuestras exportaciones al hexágono en 2016 sólo disminuyeron 0,4 %, es decir, se redujeron al mismo ritmo que las importaciones francesas en proveniencia del mundo entero.

El aumento de programas de movilidad y de becas para que estudiantes, investigadores y docentes colombianos pasen estadías o realicen estudios en Francia va a mantenerse en los próximos años. El número de acuerdos de cooperación y de reconocimiento recíproco de diplomas pasó de 23 en el 2008 a 130 en el 2015. Para este último año, Francia contaba con una población de 3.500 estudiantes colombianos inscritos en programas de educación superior, de los cuales 525 hacían (o hacen) doctorados. Ud. tendrá la oportunidad de constatar por sí mismo la profusión de estos programas en su próximo viaje a París, cuando la Universidad de la Sorbona reconozca su grandeza de propósitos para firmar la paz y le conceda el doctorado honoris causa.

La Casa Colombiana no sólo estrecharía los vínculos con Francia, sino que también reforzaría la presencia de América Latina en la ciudad internacional, siguiendo el ejemplo trazado por Argentina, México y Brasil. Aunque diversa, esa presencia se hace sentir hoy a través de cientos de colombianos, que constituyen la comunidad de estudiantes extranjeros más numerosa de la capital francesa.

La posteridad y los estudiantes colombianos recordarán a quienes hayan sido capaces de finalizar este proyecto, combinando la acción del Gobierno, la contribución del sector privado y el apoyo moral de todos los colombianos y franceses interesados en estrechar los vínculos entre sus respectivos países. 

La promoción de la educación en todos sus ámbitos será la mejor garantía para construir una paz estable y duradera. 

Le ruego aceptar, señor presidente, mis sinceras manifestaciones de consideración y aprecio.

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