Se presentan más de 40 grupos y unos 300 artistas en cuatro escenarios

hace 5 horas
Por: Lorenzo Madrigal

Carta al señor, señora o señorito alcalde

Es un recurso trillado encabezar "Carta a Fulano” para decirle algunas cosas a un personaje, como si fuera nuestro cofrade, amigo o contertulio. Me dirijo, sin embargo, a usted, señor(a) alcalde, expresándole mi aplauso por su llegada a tan importante cargo, el primero de la ciudad, el segundo de la República.

Ya usted sabe lo que va a hacer, y lo ha repetido en mil debates, pero también puede estar atortolado con lo que se le vino encima. Para qué le digo al oído lo que se me ocurre, no siendo ni de los suyos ni de círculo alguno de la política activa. Por lo demás no quiero que se moleste o me conteste a los gritos, que no serían propios de la bonhomía que lució en campaña, cuando una sonrisa recién diseñada mostró sus dientes todavía juveniles.

Pido, como si estuviera mirando hacia una ventana del Liévano, por los que no tienen fortuna, pero ni siquiera medios para haberla conseguido a lo largo de una educación posible, lenta y tranquila, que es como se aprende (no con aquello de trabajar y estudiar, lo que es imposible). Como no creo que una alcaldía proporcione empleo per se, ojalá, por lo menos, se refuerce la seguridad social de esta ciudad-estado, que ahora usted preside.

Y de ningún modo olvidar a la clase media, que es —o somos— la más numerosa, a la que se ilusionó con un Transmilenio en que irían en bancas gemelas el gerente y la señora de los tintos, sin apretujones ni cosquilleos, con rutas muy claras, ¡cielos! con baños. Por Dios, señorito (a) alcalde, una voz por baños públicos vigilados, como de ciudad culta; en fin, otra voz o la misma por una estación de transporte sin asesinatos de guardias ni colados, bajo cubiertas donde no se “emparame” la multitud de usuarios, a la intemperie.

La seguridad, señor o señora alcaldesa, ya nos lo han dicho, serán ustedes mismos los jefes de policía, pero además hay que formar patrulleros respetables (el buen vestir importa mucho) y conseguir que sean respetados.

Salud, seguridad, movilidad, trilogía ilusoria en que usted viene pensando; pero así se propusiera una sola cosa: movilidad. Otras que sean con la ayuda del Estado central. Hay que resumir, pues lo extenso se disuelve.

En Bogotá nació y vivió su juventud mi padre y es donde vine a dar también, habiendo nacido en Medellín. A quién no le interesa esta capital habitándola y habiendo sido adoptado por ella.

***

Como afirmaba la candidata Claudia, la revelación de este debate fue Miguel Uribe, no importa si ganó o no ganó: un tipazo que habla muy bien y con conocimiento de causa, pero me parece que todos se lucieron y habrá que ver al electo (a) en el gobierno. Prueba de fuego han sido para cualquiera estos debates y de resistencia para los televidentes.

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2019-10-28T00:00:13-05:00

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2019-10-28T01:00:01-05:00

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