Carta a Aura Lucía Mera

En la búsqueda de una dignidad nacional, pocas son las personas que se atreven a proponer igualdad.

Me refiero especialmente a la columnista Aura Lucía Mera en su columna “A propósito de las visa”, del 21 de septiembre, en la cual aborda el tema de los permisos fronterizos. Aunque las visas o autorización de ingreso a un país se argumentan por el principio de protección, terminan siendo utilizadas como un mecanismo de exclusión. Ella propone que Colombia como Nación soberana exija visa a los ciudadanos de países que se la requieren, como es el caso de EE.UU. y Europa. Su ejemplo de Brasil es contundente al afirmar que, al aplicar la reciprocidad, no afectó las relaciones con aquellos países.

 Daniel Guillermo López. Bogotá.

Carta a Tulio Chinchilla

Debo felicitar al columnista Tulio Chinchilla por su artículo sobre Bochica, aparecido el pasado  viernes en El Espectador. Son admirables sus referencias sobre los chibchas, nuestros antepasados. Hace muchos años comencé a leer el tratado completo de Toynbee, su Estudio de la Historia (llevo cerca de 45 años en esa maratón, y no he terminado del todo, ya que me falta el volumen 7-A, que desapareció) que me hizo pensar que Arnold fue la persona más importante del siglo XX. Es un placer leer a historiadores de tan alto nivel.

 Enrique Devis Echandía. Bogotá.

Carta a Santiago Gamboa

El placer de leer diariamente El Espectador  quedó truncado el domingo 19 de septiembre  al ver con gran desagrado un artículo del escritor Santiago Gamboa, en donde el articulista desata su odio para insultar sin contemplaciones a Andrés Felipe Arias, miembro del pasado gabinete del presidente Álvaro Uribe Vélez y quien por varios años ha prestado sus servicios al país con buenos, regulares o malos resultados; pero ese no es el punto, y esta nota tiene por objeto expresar mi inconformidad de que se use los espacios en su periódico para ofender, insultar e irrespetar a una persona.

Lástima grande que se aproveche la ausencia del país del Dr. Andrés Felipe Arias para atacarlo matreramente. Es de cobardes atacar en ausencia a una persona. Que se me perdone por esta impertinencia fruto de mi contrariedad.

 Guillermo Rubio Jauregui. Bogotá.

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