Por: Cartas de los lectores

Carta de los lectores

Periodismo deliberante

A primera vista suena contradictorio. Se presume que el periodismo sea, de suyo, deliberante. Pero podría ocurrir que hasta cuando el periodista ejerza sus otros derechos ciudadanos ante los poderes del Estado, configure plenamente su carácter deliberante y, por ende, profundice su contribución a la democracia. Esto es lo ocurrido con los periodistas y juristas Ramiro Bejarano y Rodrigo Uprimny, junto con la periodista profesional Cecilia Orozco. Sus demandas ante el Consejo de Estado denunciando el “yo te elijo, tú me eliges”, en relación con lo cual habían escrito varias columnas de opinión, acaba de ser acogida sin atenuantes. Conviene celebrar esa novedad democrática que, además, premia la categoría de El Espectador como magno escenario demócrata. El hecho probaría que, en más de una ocasión, convendría que el periodista superara su función denunciante de alguna manera pasiva, para convertirse, con las pruebas que suele manejar, en ciudadano activo deliberante.

El Poder Judicial colombiano acaba de probar que eso es viable y posible en Colombia. Los ciudadanos lectores de prensa deseamos vivamente que esta sea sólo la punta de un iceberg que, de ahora en adelante, continúe rompiendo las talanqueras que se oponen al ejercicio civilista de la democracia.

Bernardo Congote. Bogotá.


Permitido prohibir

El articulo 13 de la Constitución dice: “Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades”. Pero vamos en el camino contrario, pues existen, entre otras, la ley zanahoria que prohíbe rumbear hasta que uno decida, se prohíbe el parrillero hombre en las motocicletas, se prohíbe sacar el carro a algunas horas del día e incluso algunos días de la semana, se prohíbe hablar por celular no sólo dentro de los bancos, sino también en los pasillos de centros comerciales cerca de los cajeros automáticos. En mi ciudad, en un centro comercial, se prohíbe transmitir partidos del América, Cali o Nacional. Ya prohibieron la cabalgata en Cali y ahora se puso de moda la ley seca durante los partidos. Es cierto que hubo y habrá desórdenes, pero las caravanas, los robos, la harina, las peleas... ocurren aun sin licor.

El vender licor es una actividad lícita, se paga impuestos por ello, las mayores rentas de los departamentos provienen de sus industrias de licores, ¿y entonces? Produzcan pero no vendan parece ser el mensaje.

Estamos a un paso de perder nuestras libertades individuales por esta fiebre prohibicionista. Claro, es más fácil prohibir que educar y ejercer autoridad.

Álex Bernal Fandiño.Palmira.

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