Por: Cartas de los lectores

Carta de los lectores

Traidor de su clase

Cuando Juan Manuel Santos dice, a menudo, que como a Roosevelt lo podrían calificar como “traidor de su clase”, porque ejecuta algunas medidas, completamente insuficientes por demás, de corte social, ¿será que cree que amigo es aquel que hace todo lo que el otro quiere?

Pues resulta que no es así. Si alguien quiere favorecer a las élites y a la estabilidad y desarrollo de un país, nada mejor que implementar grandes transformaciones que favorezcan la solución de las necesidades del pueblo y la promoción de la movilidad social. La gente común lo que quiere es trabajar, progresar y vivir en paz.

Es la vía para conseguir la estabilidad política, jurídica y económica, que es el medio vital que necesitan las élites para preservarse y crecer.
Es la vía para prevenir estallidos sociales e incluso revoluciones, evitando la destrucción de la estabilidad y la prosperidad, sobre todo del “mercado”, que necesitan las élites empresariales para vivir y progresar.

Implementar instituciones para dar respuesta a las necesidades de la población —siempre que sean bien concebidas, administradas profesionalmente, con eficacia, sostenibles y que cumplan su objetivo— genera no solamente grandes empresas, sino que es el mejor antídoto para evitar el surgimiento de los caudillos, chafarotes y populistas que meten a los países en círculos viciosos de destrucción y los conducen al abismo de la anarquía.

Entonces, si alguien como Santos, que es de la entraña misma de la élite colombiana, gobierna para darle salidas a su país, para implementar las instituciones que satisfagan las necesidades básicas de la gran población (las instituciones, como salud, educación, servicios públicos, también pueden ser una gran negocio, y legítimo, y rentable y bueno para todos, si son bien concebidas desde la administración pública y supervisadas por ella), Santos no solamente no estará traicionando a su clase, sino ayudándola… y de la manera más efectiva e inteligente, preservando la punta de lanza del país, la que genera riqueza, pero que necesita ser regulada y puesta a pagar generosamente lo que le debe al resto de la población.

A las élites, como a la clase media, hay que fortalecerlas y aumentarlas, promoviendo la movilidad social y económica, base para la retroalimentación de un engranaje socioeconómico saludable. Y así, promoviendo la base de la pirámide poblacional, florecerán las demás con ellas para generar una gran espiral virtuosa ascendente, como muchos países del mundo que eran muy pobres hace 50, 40 o 30 años.

Parafraseando a Samper, si a Santos lo eligieron los de abajo, que gobierne para los de abajo. Que esa es la mejor manera de ayudar también a los de arriba.


Fernando E. Ortega Sáenz.
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