Por: Patricia Lara Salive

Carta a “Gabino”

COMANDANTE GABINO: Con atención leí su entrevista del domingo y debo decirle que me preocupó pues, a partir de lo que le entendí, veo lejana la posibilidad de que se alcance la paz con el Eln, organización que usted dirige.

Ojalá me equivoque, pero los planteamientos de ustedes suenan tan difusos que parece difícil que pueda acordarse de manera rápida un procedimiento y una agenda de negociación. Y a pesar de lo que usted dice, el tiempo sí apremia, comandante Gabino.

Porque a la pregunta de si no es un fracaso permanecer en armas sin haber tomado el poder después de 50 años de guerra, usted responde que los luchadores no miden “en tiempo los ideales y sueños”, y que “por eso es que las revoluciones y transformaciones son posibles”. ¡Pero es que ellas se hacen para que, pronto, los pobres vivan mejor, en una sociedad donde haya justicia y equidad, y no para que durante décadas, o quizás siglos, se empobrezcan cada vez más, no sólo porque no se remedian de manera contundente la injusticia y la inequidad, sino porque la guerra las aumenta, o a los gobiernos les sirve de disculpa para aumentarlas!

De modo que el tiempo sí apremia, comandante: apremia para los pobres que necesitan salir de la pobreza; para los habitantes de la zonas de guerra que no quieren seguir viviendo bajo el terror que les produce el riesgo de que puedan morir en cualquier momento; para las madres que no quieren parir más hijos para la guerra; para los hijos de ustedes que quieren vivir en un hogar tranquilo; y apremia para ustedes, a quienes ya les están pasando los años y, si no aprovechan la oportunidad de paz que existe ahora, y que por décadas no volverá a presentarse, seguramente acabarán sus vidas agotados de tanto esperar que las condiciones de la utopía hayan madurado, o acribillados por las balas disparadas por el Ejército que, luego de alcanzado un acuerdo con las Farc, descargará su poder de fuego exclusivamente sobre ustedes.

Con todo respeto, comandante Gabino, permítame decirle que es indispensable concretar los planteamientos y los procedimientos: dice usted que “resolver las causas que originaron el conflicto es indispensable, y esa definición debe salir de la sociedad misma”; que hay que “recoger el sentir de los trabajadores de la ciudad y el campo, del campesinado, de los indígenas, de las negritudes, de las barriadas pobres, de los sectores de la llamada clase media, de los más de 6 millones de desplazados, de 8 millones de migrantes, de los estudiantes, de la intelectualidad nacional, de la academia, etc., a través de sus organizaciones, y generar organizaciones de quienes aún no las tienen”. Agrega que “ese diagnóstico debe hacerlo la sociedad misma a través de sus organizaciones en real proceso democrático directo”. Y añade: “¿Cuánto demorará ese proceso? No lo sabemos, pero es de ese tamaño el problema y el reto a asumir, la precipitación es mala consejera (…) Estamos obligados a no equivocarnos”.

¡No, comandante Gabino! Mientras no nos equivocamos, nos seguimos matando. ¡Es preferible equivocarnos!

Yo lo invito a que piense un poco en esto y les pida a los miembros del Eln que usted dice que se dedican a la lucha política y de masas, que reúnan los 10 puntos principales que esa sociedad civil con la que están en contacto plantea como indispensables para abrir una mesa oficial de negociación entre el Gobierno y el Eln, se los entreguen al Gobierno, los discutan y la abran.

 

A ver si por lo menos comienza el proceso con ustedes, comandante.

Buscar columnista