Por: Patricia Lara Salive

Carta a las Farc

Comandantes Iván, Joaquín, Pablo, Pastor:

Hace más de dos meses, en La Habana, conversé durante horas con los tres últimos de ustedes y les insistí en algo que, a raíz del reciente ataque perpetrado por las Farc en el Cauca, el cual dejó a 10 soldados muertos y a 17 heridos, afirmó en su declaración sobre el mismo el jefe del equipo negociador del Gobierno, Humberto de la Calle.

Dijo él: “El problema de las Farc hoy es con la gente. No con los militares. No con la llamada oligarquía. No con los políticos”.

Sí, comandantes, el problema de ustedes hoy es con los colombianos. Y si no entienden ese punto, si no lo aceptan, si no lo reparan, si no cambian la justificación de todas sus acciones por una actitud autocrítica, de contrición y de petición sincera de perdón al país, no habrá paz, porque no existe la menor posibilidad de que la gente apruebe unos acuerdos con las Farc si antes ustedes no logran llegar al corazón de los colombianos, enamorarlos.

El país está adolorido. No quiere más guerra. No desea más muertos. Y no está muy dispuesto a seguir perdonando a quienes los ocasionan. Ustedes dirán: “pero es que a nosotros también nos causan los muertos”. Y eso es verdad. Pero la gente no lo ve así: para la mayoría de los colombianos, las Farc causan los muertos y el Ejército responde. Es más, la mayoría quiere que responda, que los venzan militarmente.

Y eso se debe al cansancio que ha generado esta guerra tan larga y a las heridas profundas que, como les expliqué, han dejado en el corazón de los colombianos las imágenes de los secuestrados encadenados por años, de los soldados y de los civiles muertos, de los féretros en manos de dolientes cargando cadáveres a punto de ser cremados o enterrados….

Es verdad, como dijo el presidente, que “la paciencia de los colombianos se agota.” Y puede agotarse más rápidamente ahora, cuando ya habíamos empezado a sentir que comenzaba la paz.

Como dijo De la Calle, “la indignación actual no es un fenómeno mediático (...) Es una reacción limpia, auténtica, espontánea. Miles de colombianos llevando flores a los cantones militares. Reuniones callejeras para expresar el dolor de los colombianos, que no obedecen a concierto o preparación alguna”.

Y por más que los uribistas instiguen los abucheos contra el presidente, existe una franja grande de la opinión que está de acuerdo con ellos y que se opone a que Santos negocie con ustedes. Como yo les expliqué, las encuestas no son un invento ni una manipulación del Gobierno. Algunas de ellas pueden tener errores puntuales en las muestras. Pero son hechas por firmas que se juegan su prestigio ante sus clientes si se equivocan en sus predicciones.

Comandantes: les llegó la hora de que piensen en serio si asumen el reto de la paz y si adoptan las decisiones y hacen los sacrificios que ello implica. La justicia transicional es una alternativa que la realidad actual y los compromisos que impone la Corte Penal Internacional los obliga a considerar si quieren de verdad hacer el tránsito a la paz. Y su dejación de las armas es indispensable. Como recuerda Darío Villamizar, en la introducción a su biografía de Jaime Bateman, próxima a presentarse, el jefe guerrillero tenía ese concepto claro: “el problema no son las armas sino las masas”, decía.

Y hoy, comandantes de las Farc, las masas no los quieren ver armados, disparando sus fusiles. Las masas hoy quieren que les pidan perdón a sus víctimas y que vivan y las dejen vivir en paz.

 

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