Por: Antonio Casale

Carta a Maturana por el no al ‘Bolillo’

Le escribo esta carta desde la tribuna de quienes lo admiramos, respetamos y agradecemos todo lo que ha hecho por el fútbol colombiano, por brindarle tantas alegrías a un país tan difícil como el nuestro...

Profesor Maturana:

Le escribo esta carta desde la tribuna de quienes lo admiramos, respetamos y agradecemos todo lo que ha hecho por el fútbol colombiano, por brindarle tantas alegrías a un país tan difícil como el nuestro. También desde el lugar de quienes esperamos que en esta nueva etapa, en otro menester, nos pueda dar de nuevo una mano efectiva para salir del hoyo, pero sin Bolillo.

Su particular manera de ver el fútbol, y a través de él la vida misma, nos ha seducido a todos, incluso después de los años, a quienes en su momento ejercían oposición sobre sus actos. Tanto tiempo formando parte de la comisión técnica de la Fifa bastan para encerrar dentro de este honor todos los pergaminos que lo avalan a usted como el indicado para armar el proyecto que nos sacará de la crisis. En pocos días se oficializará su nombramiento como director de selecciones nacionales y en sus manos estará el proyecto, la hoja de ruta a seguir. Sin duda hay mucho por hacer en todas las categorías, pero el capítulo de selección de mayores es el que más inquieto tiene al país.

Son varios retos. Hacer que el equipo de todos vuelva a ser motivo de orgullo nacional, necesidad de la patria. Esto se logra con resultados, clasificar al mundial de Brasil y pensar que allá podremos ser protagonistas es lo que queremos. Pero para eso hay que armar un proyecto ganador. Que incluya una filosofía de juego, que no tiene que ser la de antes pues usted comprenderá que los tiempos cambian, y usted y el fútbol han cambiado con ellos. Que aproveche a los buenos jugadores del medio local pero que también pueda exprimir lo mejor de los que actúan afuera. Que no incluya empresarios-directivos poniendo y quitando jugadores de las convocatorias. Que sus jugadores dejen la piel en la cancha con orgullo.

Seguro su proyecto, profesor Maturana, se lo van a comprar en el Comité Ejecutivo de la Federación, esa es otra de sus tareas, hacer que le hagan caso. Pero sin duda al frente de la selección debe haber un líder, un entrenador que interprete lo que usted quiere y siente. Alguien a quien los jugadores le crean. Todos creen que su ficha es Hernán Darío Gómez. Profe, es la oportunidad histórica para que usted nos vuelva a descrestar, para que demuestre que en este país no todo se maneja con amiguismos y roscas. Que los regionalismos quedaron atrás. Sé que la encrucijada en su alma debe ser tremenda, después de todo, ¿en quién se confía si no es en los amigos?

Pero también sé que en su cabeza deben existir nombres de gente preparada, de vanguardia. Juan Carlos Osorio o Leonel Álvarez son colombianos que tienen claro lo que hoy sucede en las canchas. Les falta experiencia sí, la misma que le faltaba a usted en el 87 cuando arrancó a construir el camino. Ellos tienen el mapa actual del planeta fútbol pintado en la cabeza. No olvide que buenos entrenadores los hay también afuera, y su mediación podría lograr que cualquiera de los mejores viniera. ¿Qué no conocen nuestra complicada cultura nacional?, bien se pueden rodear de colombianos capaces, ávidos de colaborar para que nuestro fútbol entre en la globalización. Agradeciendo a Hernán Darío, es su oportunidad de poner el corazón no en el de su amigo, sino en el de los 40 millones de colombianos que necesitamos que la selección se convierta en una causa nacional.

 

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