Por: Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

En la edición del 1º de noviembre de 2012 publica El Espectador un reportaje con Víctor Paz Otero. En él se afirma: “si a los pastusos les quitan el odio contra Simón Bolívar quedan vacíos”.

Esta aseveración es insultante para el pueblo de Pasto. Desconoce de plano, sin ninguna contemplación, en forma injusta y generalizada, su historia, el cultivo de los conocimientos humanos, la construcción de la paz y el desarrollo económico y social. Los valores y la inteligencia de la gente de esta comarca no pueden ser objeto de semejante descalificación. Mi admiración por Paz Otero recibe un dardo envenenado. El éxito literario del entrevistado desluce con el ultraje colectivo.

Darío Martínez Betancourt. Pasto.

Paro y nivelación

Mil y mil gracias por su editorial del día domingo sobre el paro judicial. Ha sido el único que no se ha ido lanza en ristre contra el movimiento, y su reflexión sobre el dinero que sí existía si pasaba la reforma marrullera a la justicia y ahora, supuestamente, no hay dinero, cuando esta semana el señor presidente decía muy ufano que disponía de un monto moderado de 10 billones para las Fuerzas Armadas. Nosotros no pedimos todo eso.

Pero hay un aspecto que solicito, con el mayor respeto, que se resalte: con la propuesta de los 20 años prácticamente se castiga con la no nivelación a quienes más tienen derecho a ella: los jueces y empleados en propiedad, y estos son los que llevan años y años demostrando su idoneidad para el cargo, su vocación de servicio y su sentido de pertenencia a la Rama Judicial.

Es decir, a quienes año por año recibimos la calificación satisfactoria, y algunos, excelentes. Que no se ignore que somos evaluados anualmente.

Es a este grupo a quienes el Gobierno les quiere hacer conejo, como se dice popularmente. Algún gracioso, que nunca falta felizmente, dijo que eso no es nivelación sino un auxilio funerario.

La propuesta de la señora ministra sólo beneficiaría a los que entraron a la Rama Judicial más recientemente, la mayoría de los cuales están en provisionalidad, es decir, que no concursaron o concursaron pero no ganaron. Pero ellos, claro, también tienen derecho. ¡La ley no hace distinciones!

Leo El Espectador desde los tiempos de don Guillermo Cano, de quien aprendí a leer con sentido crítico, que es como se debe leer realmente.

Por lo antes dicho, la propuesta de la señora ministra es manifiestamente injusta con quienes han dedicado los mejores años de su vida a la causa de la justicia.

María Soledad Castrillón Amaya.

Jueza 16 Laboral del Circuito,

 Medellín.

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