Por: Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

En referencia a la columna aparecida el 15 de marzo de 2013, “Urrá y el tan mentado interés general”, me permito precisar los siguientes aspectos a los que se refiere la periodista María Teresa Ronderos:

En primer término, Urrá no ha incumplido los términos de la licencia ambiental con cambios súbitos en su operación, como se expresa en la columna. La erosión en las riberas del río Sinú y en los entornos del embalse se ha constituido en una de las preocupaciones de la Central Hidroeléctrica de Urrá, realizando planes de control a la estabilidad de taludes. De otra parte, y en la misma línea de prevención, desde finales del año 2005 y durante el año 2006, la empresa Urrá, atendiendo un requerimiento del Ministerio del Medio Ambiente, ejecutó un estudio para determinar los posibles efectos de la operación de la central en la erosión de las orillas del río Sinú. Los resultados mostraron que la operación de la central no había incrementado los procesos erosivos ni de la sedimentación que se venía presentando de manera natural en sus orillas.

Desde finales de 2008 la central puede flexibilizar la operación evitando cualquier variación brusca de las descargas de agua por generación de energía, conservando la condición natural previa a su entrada en operación.

Respecto al control de las inundaciones, les precisamos que a partir de la entrada en operación de la hidroeléctrica en febrero del año 2000 y hasta el 15 de marzo de 2013 al embalse de la Central Hidroeléctrica de Urrá han ingresado 220 crecientes con caudales medios diarios superiores a 700 m³/s, las cuales, de no existir el embalse, hubieran causado inundaciones de variada magnitud aguas abajo del sitio de presa. De estas 220 crecientes, 204 se controlaron totalmente en el embalse, mientras que las 16 restantes provocaron reboses, aunque con caudales de mucha menor magnitud a los que ingresaron al embalse.

La mayor creciente que ha entrado al embalse se presentó el 15 de diciembre de 2010. Año bajo la influencia del fenómeno de La Niña, con un caudal promedio diario de 2.539 m³/s, produciendo un rebose de 1.588 m³/s, lo que indica una atenuación en ese evento específico del 37%, por lo que se puede decir sin lugar a dudas que en el embalse se han controlado sin rebosar el 93% de las crecientes que han ingresado a él con caudales promedio diario a 700 m³/s, y en los casos en que no se puede amortiguar la totalidad de las crecientes (sólo el 7%), éstas sufrieron una importante atenuación que impidió que las inundaciones aguas abajo fueran mayores a las que se presentaron.

El efecto de control de inundaciones es uno de los beneficios más inmediatos de la construcción de Urrá, de los cuales somos testigos todos los cordobeses que habitamos en el Valle del Sinú.

Alfredo Solano Berrío. 

Presidente Urrá S.A.

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