Cartas de los lectores

Como bien lo ha invocado durante su historia El Espectador, el periodismo serio debe basarse en la verdad, en un relato fidedigno y exacto de lo que acontece, y eso no fue precisamente lo expresado por el ex corresponsal en Montería, señor Ramiro Guzmán Arteaga, en el artículo titulado "El fantasma de Urrá II ronda el Valle del Sinú", que apareció en la edición de El Espectador del día 24 de noviembre de 2007, en la que de manera por demás irrespetuosa lanza comentarios que distan mucho de la realidad.

La otra cara de Urrá

Con el objeto de ponerlo sen antecedentes y conocimiento de detalles tratados en el artículo en mención y en aras de interesar al periodismo que de forma responsable y equilibrada Usted orienta, me permito hacer claridad sobre los siguientes aspectos tocados en "El fantasma de URRA II...".

Es claro que las condiciones de miseria y abandono en que puedan estar inmersas las poblaciones ribereñas asentadas sobre el Valle del Sinú, no son, ni serán responsabilidad de la Central Hidroeléctrica Urrá I. Su razón de ser habría que buscarla en las decisiones de los dirigentes o gobernantes. Los pescadores del Río Sinú existen y seguirán existiendo. Los resultados del monitoreo de huevos y larvas de peces migratorios, realizado por la Universidad de Córdoba desde 1996 hasta la fecha, permiten comprobar de manera certera que los desoves del bocachico siguen ocurriendo aguas abajo de la Central Hidroeléctrica Urrá I, y además de ello las larvas de peces ingresan a las ciénagas del Bajo Sinú gracias a las reglas de operación de esta.

El repoblamiento íctico que realiza la Empresa en el medio y bajo Sinú desde el arño 2000, por requerimiento del Ministerio de Ambiente demuestra, a diferencia de las afirmaciones realizadas en el artículo del señor Guzmán Arteaga, que el bocachico sigue siendo la principal especie capturada en el Bajo Sinú, constituyéndose en el 91% del total de las capturas.

Con base en lo anterior podemos afirmar categóricamente que no es cierto que debido a la operación  de la hidroeléctrica haya desaparecido el bocachico, antes por el contrario, la Empresa URRA S.A. E.S.P.  se ha preocupado por participar activamente en los programas que promulguen la conservación y recuperación de los recursos pesqueros, habiendo realizado importantes inversiones que sobrepasan los mil millones de pesos.

Sin embargo el éxito del repoblamiento depende de la existencia de las zonas de cría de peces, que corresponden a las Ilamadas ciénagas o humedales, las cuales desde antes de la entrada en operación de Urrá I vienen afrontando un acelerado proceso de desecamiento, cuyo fenómeno no se puede atribuir a la operación de la hidroeléctrica sino a la ampliación de la frontera agropecuaria por particulares, alentada en el pasado por las mismas políticas estatales. Es así como la Cienaga Grande de Lorica, que originalmente contaba con 44.000 hectáreas, pasó a 35.000 en el año 1998, de acuerdo a un estudio realizado por la firma Ambiotec Ltda., con anterioridad al inicio de la operación de la hidroeléctrica.

De otra parte, si bien es cierto que la construcción de la Central Hidroeléctrica Urrá I generó impactos sobre la cultura del pueblo Embera del Alto Sinú, también es cierto que en un amplio proceso de consulta previa, adelantado con participación de las autoridades ambientales, el Ministerio del Interior y las autoridades indígenas, se identificaron tanto los impactos como sus medidas de mitigación, compensación y restitución, las cuales se integraron en lo que las mismas comunidades Ilamaron Plan de Vida y Plan Jenene, el cual consta de programas y proyectos encaminados a preservar y fortalecer su cultura, y mantener su arraigo por la tierra. Es importante anotar que gran parte de los cambios que se han generado actualmente sobre la cultura de esta comunidad se potencializaron, en gran medida, por la orden de la Corte Constitucional de indemnizar a esta comunidad con dinero en efectivo.

Con respecto a las inundaciones, la regulación de caudales en Urrá I ha controlado desde el año 2000 en el embalse la mayor parte de los eventos que de otra manera hubiesen causado año tras año inundaciones catastróficas aguas abajo de la Central. Solo para citar un hecho puntual, en el mes de julio de 2003 el embalse tuvo la capacidad reguladora para contener una creciente con un caudal pico de 3.200 m3/seg, la cual tiene un período de retorno de una vez cada cien años, y la que seguramente, de no existir Urrá I, hubiese causado cuantiosos daños sobre las riberas del río. Este control ha permitido que se haya recuperado la confiabilidad para actividades agrícolas en muchas extensiones de tierra que antes se inundaban con bastante frecuencia, y en este punto no podemos dejar pasar desapercibido el hecho de que nuestros ancestros indígenas Zenúes no habitaban zonas inundables, siempre buscaban sitios elevados para construir sus poblados y así evitar las inundaciones, y el efecto de éstas era aprovechado para realizar obras de riego y drenaje para sus cultivos, lo que es muy diferente al control de inundaciones que menciona el periodista Guzmán.

Lo ocurrido en el presente año es ajeno a la operación normal de la Central. La mayor parte de las inundaciones se dieron por la ruptura de diques o  jarillones degradados por la acción misma del hombre, cuya situación de riesgo había sido advertida por las comunidades y algunas autoridades, y ante la cual los entes responsables no adelantaron ninguna acción preventiva eficaz. Adicionalmente, la alta hidrología en la cuenca del Río Sinú, especialmente en su cuenca alta con ocasión del fenómeno de la niña, elevó los niveles en el río de manera inusual, situación que fue agravada por el aporte de las aguas de escorrentía aguas abajo de la Central, y por el hecho que hoy en día no existen, o están seriamente reducidas, las zonas naturales de amortiguación del río, es decir, los colchones naturales que deberían amortiguar los altos caudales en esta corriente.

Con relación a la erosión del Río Sinú, este es un fenómeno natural que en su accionar sobre el Valle del Sinú ha registrado ivagaciones de su cauce a la altura de la cabecera municipal de Tierralta hasta de dos kms., desde el año 1950, esto sin la existencia del embalse de Urrá I. La erosión de las orillas del Sinú se ha visto agravada con el paso de los años por la ampliación de las fronteras agrícolas, la invasión de sus franjas de protección con obras de infraestructura y edificaciones, y en general por la destrucción de la vegetación natural protectora de sus orillas. En la actualidad el Ministerio de Ambiente se encuentra evaluando un estudio requerido a la Empresa con el objeto de determinar el eventual efecto de la operación de la Central Hidroeléctrica Urrá I en el fenómeno de erosión de las orillas del Río sinú, del cual estamos a la espera de sus conclusiones.

Si alguna central hidroeléctrica tiene compromisos ambientales es Urrá I; es así como en la fase de Ilenado se realizaron los trabajos de remoción de biomasa, rescate de flora y fauna, traslado y repoblamiento de peces, así como programas de contingencia para los acueductos de Tierralta y Valencia, y el reasentamiento de las poblaciones de colonos afectados; en la fase de operación se ha garantizado el intercambio de aguas río-ciénagas, tal como lo ha confirmado el mismo Ministerio de Ambiente, y contrario a los vaticinios proféticos de que habla el columnista, se ha realizado un control adecuado de la cuña salina, que no Ilega hasta San Bernardo del Viento, lo que se puede verificar en las labores de seguimiento que viene realizando desde el año 2000 el INVEMAR, se ha garantizado el desove de los peces, se han controlado en gran medida las inundaciones, y se vienen realizando monitoreos y trabajos en otros componentes como calidad de aguas, estabilidad de taludes en el embalse, zona deltaico estuarina del río Sinú y aspectos forestales entre otros.

Se ha venido cumpliendo y seguiremos cumpliendo con todos los compromisos establecidos por las autoridades ambientales competentes, y se ha demostrado de manera contundente la razón de ser multipropósito.

Es importante puntualizar que URRA S.A. E.S.P. no es responsable por la seguridad en la zona del embalse; sin embargo, aporta para ello a través de convenios suscritos con el Ejército Nacional, de cuya seguridad depende el desarrollo de cualquier proyecto turístico que se pretenda adelantar en la zona. Las condiciones físicas están dadas, el Gobierno Nacional tiene todas las intenciones, y el Ministerio de Desarrollo realiza las gestiones para impulsar el turismo en Urrá I, lo que en un futuro no lejano se verá cristalizado.

En el artículo se hacen también algunas aseveraciones con respecto a! Proyecto Hidroeléctrico Urrá II, y si bien ese proyecto lo viene impulsando directamente el gobierno central, es importante aclarar que el área máxima de inundación para las diferentes alternativas que se vienen analizando en la actualidad no supera las 62.000 hectáreas, lo que representa un 13,5% del total del área del Parque Nacional Natural Paramillo que es de 460.000, y toda el área de inundación no corresponde a selva húmeda tropical como se afirma, ya que actualmente en la zona se encuentran extensas áreas de cultivos. Para verificar esto último nos podemos remitir al Plan de Manejo del Parque Nacional Natural Paramillo, donde se encuentra que siete sectores del parque están ocupados por campesinos, con aproximadamente sesenta veredas en su interior y una población estimada de 2.000 familias, las cuales ocupan un área aproximada de 85.000 hectáreas.

Adicionalmente es importante mencionar con respecto al Parque Nacional Natural Paramillo, que en la Resolución No. 163 de 1977 emanada del INDERENA mediante la cual se delimitó y creó el parque, se estableció que quedaban exentas del régimen del parque las áreas que fueran a ser inundadas por los embalses previstos para el desarrollo hidroeléctrico del Alto Sinú, junto con las áreas de construcción que fueran necesarias para tal fin, áreas éstas que se declararán de manejo especial, por lo que es claro que desde el momento en que se creó el parque se contempló que parte de el sería aprovechado para la construcción de los proyectos hidroeléctricos Urrá I y II.

Los estudios adelantados para Urrá I y Urrá II Son numerosos y abarcaron todos los tópicos inherentes a un proyecto de esta naturaleza, se adelantaron con seriedad y responsabilidad, por empresas consultoras reconocidas del orden nacional e internacional, o bien por universidades nacionales.

No es nuestra costumbre, ni será, comprar conciencias, así como tampoco el conocimiento científico, nuestra razón de ser se enmarca, entre otros aspectos, dentro de los principios de responsabilidad, seriedad, e idoneidad en todas nuestras acciones, y por ello se equivoca el columnista aludido en sus apreciaciones. Somos una empresa seria, comprometida con el desarrollo de la región, que no solo comercializa energía, también nos interesa nuestra comunidad, y es así como cuando se nos ha solicitado dejar de generar por circunstancias extremas, lo hemos hecho, sacrificando generación y por ende ingresos, todo ello para el beneficio de la comunidad.

Para terminar, les informo que la Nación cuenta con el mayor capital accionario de la empresa URRA S.A. E.S.P. y por lo tanto la documentación que manejamos es de carácter publico, por lo que instamos a los medios de comunicación y a la ciudadanía en general a que consulte los informes, estudios y demás documentación generada por nosotros, para que de esta manera se pueda disentir con bases reales y no a partir de conjeturas.

Rafael Piedrahita de León / Gerente técnico Ambiental Urrá S.A. E.S.P.

El abogado de Méndez

De manera respetuosa me dirijo a ustedes con el propósito de hacer claridad y pedir la corrección a una información publicada por este prestigioso semanario  la semana del 11 al 17 de 2007, en el informe titulado “El triunvirato de Guateque”, en el que se hace referencia al manejo administrativo y financiero del equipo profesional de fútbol Santa Fe, por las siguientes razones:

Mi nombre es Ricardo Villarraga Franco, abogado de profesión en el área penal, con domicilio profesional en esta capital y con convenios de cooperación con oficinas de abogados de New York y Miami en Estados Unidos; leí con sorpresa que mi nombre aparece relacionado en el informe, señalando que fui contratado por un “triunvirato” de personas para visitar al abogado Luis Eduardo Méndez, detenido en una cárcel de Estados Unidos, para “encararlo y asegurarle” que dichas personas recuperarían el dinero que supuestamente habían invertido en el equipo de fútbol Independiente Santa Fe.

Mi relación con el asunto, se contrae a que cuando al abogado Luis Eduardo Méndez Bustos se enteró por información de las autoridades estadounidenses, que se le estaba adelantando allí un proceso por la conducta de obstrucción a la justicia, me visitó en mi oficina para buscar la asesoría profesional, ante el conocimiento que tenía de mi relación con despachos de abogados en ese país y a mi experiencia en el manejo de procesos de extradición  de colombianos. Luego de escucharlo y analizar la situación, le aconsejé entrar en contacto con un abogado de Miami, por estar el proceso en una corte de esa ciudad, recomendándole a Jay A. Withe, profesional que conozco hace varios años y con quien he llevado algunos procesos de personas extraditadas a ese país.

Luego de estudiar la situación, el doctor Méndez  decide presentarse ante la Corte de Miami en compañía del abogado norteamericano, diligencia a la que asistí por petición del mismo encartado y su familia.

Por asuntos profesionales viajo con cierta frecuencia a los Estados Unidos. En algunos de estos desplazamientos, cuando mis ocupaciones allí me lo permiten, visito en la cárcel al Dr. Méndez Bustos, en un acto humano y porque siento que tengo un compromiso moral con él y su familia, por haber conocido su situación legal desde el comienzo, haberle recomendado el contacto con el abogado en ese país y brindarle algún tipo de asesoría jurídica para enfrentar el proceso con la hidalguía que ha mostrado, a pesar de los múltiples traumas que se le han presentado, entre ellos la muerte de su madre y luego la de su padre en estos meses de ausencia obligatoria.

Por lo anterior,  no es cierto que persona alguna me haya contratado, como ustedes lo indican, para visitar al doctor Méndez Bustos con el propósito de tratar temas que tengan que ver con el manejo del equipo de fútbol antes relacionado, pues no conozco a ninguna de las personas que ustedes relacionan como presuntos accionistas y mi labor en este caso, como en otros similares, no va más allá de observar la situación legal, interactuar con los abogados extranjeros, velar con que cumplan con el trabajo profesional prometido a los inculpados y sus familias, y dar apoyo jurídico y moral a los detenidos.

Ricardo Villarraga. Bogotá

Herbicida

Muy interesante el artículo del pasado domingo 25 de noviembre, “Lluvia de glifosato”, acerca de la decisión del Consejo Nacional de Estupefacientes de dar vía libre a la aspersión del herbicida en zonas de resguardos indígenas.

¿Por qué  no creer al  Presidente y a su equipo de gobierno cuando afirman que la fumigación  no es dañina?

Así que con el mayor respeto le solicito al doctor Álvaro Uribe  que haga la demostración para que a nadie le quede duda. No puede existir mejor testimonio que él, en las próximas vacaciones, vaya unos días a su finca con sus ministros, los miembros del Consejo de Estupefacientes y el señor Embajador de los Estados Unidos, con sus familias, y durante esos días sea esparcido el glifosato por los mismos aviones fumigadores, a la misma altura que lo hacen sobre tierras de campesinos, en la misma concentración usual y con la misma cantidad de vuelos.

Por favor, Presidente, realice esta demostración y sáquenos de la duda para acallar a quienes se atreven a afirmar que la aspersión de ese líquido es un acto de agresión contra ciudadanos colombianos y sus bienes y que por lo tanto es traición  a la patria.

Camilo Mendoza Laverde. Bogotá.

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