Por: Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Cuidar la forma de informar es más que necesario. Primer paso para el análisis periodístico. Lo cual debe ocurrir en ediciones impresas como en las denominadas versiones on-line.

En este último formato, complejizado por la inmediatez de lo ocurrido, implica un “cuidado” excesivo. En ese sentido se está fallando. Muchas veces palabras mal escritas, titulares que no corresponden a la realidad y que luego se corrigen. Otras veces, como en este momento, titulares que rayan, por lo que sigue, con el absurdo:

Primer ejemplo: “Uribe no podría utilizar su foto en el tarjetón para elecciones de 2014”. Lo que se lee a continuación: “El Consejo Electoral fallará el martes 29 de octubre sobre esta polémica idea”… Vienen las preguntas que, leyendo la noticia, causan más (“De momento ha trascendido que los magistrados negarían el uso de la foto como logo del Centro Democrático”). Cómo, si no es una decisión del organismo electoral, se titula así. ¿Acaso están contratando mentalistas en El Espectador y ya predijeron el futuro? Faltan casi 15 días.

Segundo ejemplo: “Por asesinato de aficionado de Nacional, toque de queda a menores en Rafael Uribe Uribe”. Y lo que se lee: “Esa es la propuesta de la alcaldesa local Diana Montoya”. Si hubo o no toque de queda, es una mera propuesta. Por qué, por qué entonces el titular. Ya saben, bajo el mismo mentalista, la decisión de la administración distrital, acaso trinó Petro.

La seriedad los ha acompañado siempre, igualmente el análisis, por favor cuidar esto que deja mal parado lo que se realiza y es lo que se lee.

Gracias. 

Juan Cristóbal de J. Restrepo.  Bogotá. 

Paz sin pausa

Entre los hipotéticos caminos de la paz: primero, continuar los diálogos ante los procesos electorales, segundo, hacer una pausa, y tercero, levantarse de la mesa; hasta el más alejado del conflicto escogería el primer camino, continuar. Entendiendo lo terrible que es una guerra que lleva más de 50 años y, por lo tanto, hay que finiquitarla. Los aplazamientos conducirían a mermar el fervor y la confianza, alargaría los tiempos, es decir, el problema bélico se extendería. Los enemigos de la paz obtendrían argumentos en contra de ella. La opinión mundial bajaría su optimismo y cabría la probabilidad de romperse el proceso en caso de ocurrir ciertos cambios de poder político en el país. Congelar el proceso es como introducir el pescado al congelador durante un tiempo para luego saborear la insipidez y de pronto intoxicación masiva.

Ómar Muriel. Bogotá.

 

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