Por: Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Hasta ahora mantienen silencio cómplice los presuntos responsables del colapso del edificio en cuanto a lo peor, tratando de echarle la culpa a la madre tierra; que es deleznable; que tiene falla geológica y no sé que más disculpas infantiles; lo peor está por determinarse.

Esperamos salga a la luz pública el factor “ahorro” para compensar las dádivas; lo hacen en la mezcla los constructores irresponsables. La “sagrada” mezcla cemento/arena debe ser indiscutiblemente exacta; no lo han dicho y este es el factor determinante para que una mole de cemento se desgrane; cuando no se le aplica el mínimo exacto del 50% en cemento a la cantidad de arena, ésta tiene que desmoronarse por naturaleza (la arena sola no pega…) y si a esto se le agrega la disminución del diámetro del varillaje, el riesgo es peor.

Dicho sea de paso, el anclaje, pilotes y zapatas de una mole de cemento son profundos y proporcional a su altura; su peso logra cimentar el edificio, minimizando el riesgo de cualquier asentamiento pronunciado que pueda producir el desequilibrio. Así las cosas, el colapso lo produjo el ahorro indebido del material en la preparación del ferro-concreto. Corrupción galopante…

Fabio A. Ribero Uribe. Bogotá.

Con voluntad y compromiso

Las autoridades distritales, judiciales y la Policía tienen un reto enorme: el de capturar a quienes se robaron la tapa de la alcantarilla por donde se cayó la niña Michel Dayana, y a los de todas las demás.

Estos actos se cometen con absoluta voluntad y conocimiento del daño que se hace y del peligro al que se deja expuesta a la comunidad, es decir, con dolo; se ha dicho que hay filmaciones, que se conocen los reducidores, que se sospecha de quiénes pueden ser los criminales, porque en algunos casos han actuado hasta con camiones para arrancarlas, sin que nadie proteste, a sabiendas de que la víctima puede ser cualquier persona. Entonces, armar el mapa estratégico para dar con los asesinos y las redes delictivas no es tan complejo, sólo se necesitan voluntad y compromiso, como se hizo ante la muerte del agente de la DEA, donde se movilizó toda la capacidad del Estado, se acudió a la tecnología de última generación, al pago de información, es decir, se hizo hasta lo indecible.

Édgar Bejarano. Bogotá.

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